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“Lo tengo todo, amor y unos hijos maravillosos”

Laura Gutman. Lecturas, mayo de 2008.

Marta es una mujer muy polifacética, de personalidad arrolladora, con la que hemos mantenido una conversación muy grata y honesta, recorriendo su labor como periodista, investigadora, buscadora, productora y escritora, con su sexto libro recién publicado. Muy exigente consigo misma, se sabe intransigente con sus propios defectos pero también se reconoce entregada a sus seres queridos. Madre de tres hijos propios y otros tantos de su marido, combina con esfuerzo, creatividad, ayuda y resolución, el difícil arte de ser una mujer ambiciosa, creativa, exitosa y dedicada también en cuerpo y alma a su familia. En fin, tenemos en Marta Robles un ejemplo de la inteligencia al servicio de la profesión y la profesión al servicio de la vida.

¿Cómo fueron tus orígenes?
Nací en Madrid. Soy de una familia de clase media, acomodada. Mi padre era economista, abogado y ha sido director general de muchas empresas, algunas de ellas americanas. Mi madre era ama de casa.

Y tu infancia, ¿cómo la recuerdas ahora?
Tengo un vínculo muy potente con mi hermano. Hacíamos una piña. Yo estaba muy unida a mi madre porque mi padre viajaba mucho. Lo que más recuerdo de él era que nos obligaba a jugar al ajedrez con él para darnos la paga. Si no, no nos la daba. Hasta que le gané. Ahí ya no le gustaba tanto que jugáramos con él. Recuerdo una anécdota muy curiosa. Haciendo un programa de entrevistas para Telemadrid en El Escorial, donde pasaban desde reyes y jefes de estado hasta literatos, vinieron Kasparov y Karpov. Y cuando iba a entrevistar a Kasparov salió una página en el ABC, que ponía: “Partida de ajedrez en El Escorial. Gari Kasparov contra Marta Robles”. Y claro, lo recorté y se lo enseñé a mi padre (risas).

¿Y tu madre?
Mi madre era una persona buenísima, y la más guapa del mundo; como una actriz de Hollywood de los años 50. Una mujer rubia, de ojos verdes, con una voz maravillosa y un cuerpo increíble.

¿Qué querías ser de niña?
Quería escribir. Escribía muchísimo. De hecho, gané varios concursos literarios, con 12 y 13 años. Incluso uno muy famoso, el de Coca-Cola.

¿Tu madre te apoyaba?
No, en el tema de la escritura, ni mi madre, ni mi padre. Ni siquiera mi hermana; ella decía que era una cursi, porque me encantaba la poesía.

Cuando terminaste el colegio, ¿qué estudiaste?
Mi padre quería que estudiase Derecho y Económicas pero dije que no y me puse a trabajar. Luego empecé COU, por la noche, y después Periodismo. Yo estaba segura de que quería escribir y la vía para ello era ser periodista. Presenté mi currículo en la revista ‘Tiempo’ y me cogieron. En ese momento me llamó una amiga y me dijo que le dejara mi currículo para el primer canal de televisión privado vía satélite para España. Yo se lo di, total como estaba segura de que no iba a salir… De pronto me llamaron para hacer una prueba. Lo recuerdo como si fuera ayer: en un jardín, con muchísimo viento y todo el pelo en la cara. Tenía que presentar ‘Gandhi’, la película de Richard Attenborough, y a mitad de la locución me equivoqué. Me propusieron repetir pero dije que no, convencida de que no me iban a coger. Pero alguien debió comentar que debajo de mi pelo parecía que se veía algo y al día siguiente me llamaron para ver si quería ir a Londres, a trabajar en una televisión de allí. Y me fui.

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