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Mi única manía es sumar las matriculas de los coches

Marta Robles ha abierto una nueva página en su ya dilatada vida profesional. Madrid a la última, que puede verse en Telemadrid, es un programa vivo, imaginativo y original que presenta la cara más bonita de la capital de España.

¿Qué pasa por el cuerpo cuando se empieza un programa nuevo?
Nervios, responsabilidad mucha ilusión. La verdad es que tengo la suerte de seguir disfrutando con mi trabajo y con cada uno de los retos que me va presentando día a día. Empezar un proyecto nuevo siempre me parece una experiencia fascinante… Aunque también me asusta, claro, porque se, por experiencia, lo difícil que es sacar cualquier cosa adelante.

El programa se llama Madrid a la última ¿Por qué? 
Pues, entre otras cosas, porque vamos a enseñar el Madrid más bonito y más glamouroso; ese al que no siempre tenemos acceso por cuestiones económicas, por tiempo o, simplemente, por falta de imaginación. Y lo vamos a enseñar de la mano de interesantes personalidades que nos descubrirán sus direcciones secretas o que charlarán con nosotros en lugares en los que es poco habitual verlos. Yo creo que, tal y como está la tele, es una absoluta novedad enseñar la parte bonita de algo. Además vamos a ofrecer claves de moda, belleza o decoración para que todos podamos estar ‘A la última’.

¿Estar sometidos a la tiranía de la audiencia preocupa mucho?
Desde luego: No me deja dormir. Sobre todo porque este programa no sólo lo presento sino que también lo dirijo y eso significa que tengo la responsabilidad de un equipo. Cuando sólo presentas, de alguna manera también la tienes, porque eres la cabeza visible de todos los que están trabajando detrás de ti, pero no es lo mismo.

¿ Habrá quien la vea mejor en la tarde?
Cada trabajo que haces pertenece a una diferente etapa y no hay que darle más vueltas. Yo estoy muy orgullosa del trabajo que hicimos en Telemadrid, donde mantuvimos unos índices de audiencia muy razonables. Luego la Cadena pensó que era mejor remodelar la tarde y donde hay patrón nomanda marinero, pero eso no quiere decir que no valora mi trabajo y el de el resto de compañeros que trabajaban en Gran Vía. En mi caso, además, creo que eso queda patente en la confianza de darme un nuevo programa.

Pues la verdad es que a su sustituta no le fue muy bien: El programa que sustituyó a Gran Vía duró tres días nada más…
En primer lugar diré que Cristina Tárrega no fue mi sustituta igual que yo no fui la sustituta de Terelu, porque sólo se sustituye a un compañero cuando se ocupa su puesto en un mismo programa. Y ni el que presentaba Terelu tenía que ver nada con el que presentaba yo, ni el que presentó Cristina tenía que ver nada con el mío. Y sí, es verdad que el de Cristina no salió bien, pero el que esté libre de haberse equivocado en televisión que tiré la primera piedra. Si me pides mi opinión personal te diré que quizás el de Cristina no me parecía el perfil más adecuado para la tarde en Telemadrid y mucho menos en un programa como el que empezó a hacer, que era una tertulia de actualidad; pero bueno, otros pensaron que aquello podía funcionar y se equivocaron.

Mucho tiempo ya trabajando en los medios…
¡Uff! ¡Una barbaridad! ¡Me da hasta vergüenza decirlo! Empecé mientras estudiaba la carrera de periodismo, allá por el año 1986 y desde entonces no he parado. Y he hecho de todo, prensa, televisión, radio… Y por ese orden, porque empecé por la prensa, seguí con la televisión y luego llegué a la radio. Y bueno en estos casi veinte años he compaginado casi siempre un medio con otro o incluso los tres y además me he atrevido a escribir libros, de hecho estoy escribiendo el que será mi sexta obra.

Y el balance de todos estos años ¿es positivo o negativo? 
Bastante positivo pese a todo. Hombre ha habido cosas buenas y cosas malas y también yo he ido recibiendo todo lo que sucedía en mi entorno de distinta manera. Porque claro, no es lo mismo ser la más joven de los equipos, como me pasaba por ejemplo cuando comencé a trabajar en Telemadrid, que ser la mayor, o casi, como me pasa ahora… Pero bueno, desde la perspectiva de mis 42 años y de mis casi 20 años trabajando como periodista tengo que decir que sigo considerando este oficio apasionante y que aunque he encontrado en él algunas malas personas -las hay en todas partes- tengo muy buenos amigos que me han ayudado muchísimo. Si volviera a nacer, desde luego y pese a los momentos de incertidumbre y de desilusión, sin duda, volvería a ser periodista.

Habrá cambiado mucho el panorama mediático desde sus inicios…
Sí. Sobre todo hubo un momento en el que todo se volvió distinto, que yo detesto, y fue cuando las empresas mediáticas decidieron protagonizar una lucha encarnizada y a muerte enfrentando sus intereses políticos -y supongo que también económicos, claro-. Fue terrible…Y lo sigue siendo. Y lo peor de todo es que parece que, dependiendo de en qué medio trabajes, tienes que ser y vivir de una manera o de otra porque sino el medio no te va a aceptar. Vamos que muchas veces los que mandan no dejan a los periodistas ser tan independientes como sería deseable. Porque una cosa es la línea editorial de una empresa que, lógicamente, hay que respetar y otra muy distinta que se impongan hasta las actitudes. Porque eso es manipulación mediática y no es bueno para nadie.

El mundo del corazón televisivo y de los realitys, según algunos, tiene los días contados…
Eso escucho últimamente y a mí me encantaría, pero no sé si es cierto. Creo que el corazón ácido y sin escrúpulos que desvirtúa absolutamente lo que siempre fue uno de los pilares del periodismo y que se llama crónica de sociedad ya está un poco pasado de moda. Por lo menos no escucho a todo el mundo hablar de barbaridades como quién se ha acostado con éste o aquel… O al menos no lo escucho tanto como antes. Así que espero y deseo que, poco a poco se acabe lo que a mi me parece una tortura y que se vuelva al buen camino. Porque crónica de sociedad siempre va a haber y tiene que haber, pero lo de la viscera y la cámara oculta para ver como se achuchan unos u otros me parece una inmoralidad. Y en cuanto a los realitys pues es que a mí siempre me han parecido un horror porque en ellos se saca lo peor de las personas y no me gusta. Sólo salvaría ‘Operación Triunfo’porque es su lado positivo.

¿Qué es lo que se necesita para ser un buen comunicador?
¡Ay si lo supiera! Pues no sé, creo que hay que ser riguroso, creíble, cercano y humilde… Y esto último suele ser lo más difícil, sobre todo porque los seres humanos somos muy vanidosos y cuando nos hacemos públicos nos sentimos demasiado importantes. Aunque yo siempre he pensado que el que se vuelve tontorrón cuando firma un artículo, hace un programa de radio o sale en la tele, es que ya lo era de antes. Esta profesión agranda los defectos aunque también resalta las virtudes.

Hay mucha gente que quiere conocer a Marta Robles…
Lo entiendo. Llevo muchos años haciendo tele y es lógico que provoque cierta curiosidad como a mí me la producían otras personas cuando era sólo telespectadora.

¿Ha sufrido alguna vez algún tipo de invasión de su intimidad ? 
Nunca por parte de telespectadores, radioyentes o lectores. Sí por parte de algún supuesto compañero de la mal llamada prensa del corazón. Pero fue hace mucho tiempo y siempre he pensado que podía tener que ver con tener a mi lado alguna persona a la que le gustaba ese mundo que yo detesto. En general, siempre me han respetado a mí y a mi familia y es algo que agradezco porque para mí es muy importante poder llevar una vida normal. Ahora, algo bochornoso y lamentable que sucede es que, en Internet, aparece el nombre de personas conocidas como yo, con el reclamo de que se las puede ver desnudas, lo cual, en mi caso, naturalmente, es falso. ¡Ni siquiera he hecho top-less nunca! La foto con menos ropa que aparece mía es con un bikini pequeño, un tanguita de esos que se suelen ver con muchísima frecuencia en las fotos de las revistas y que, por cierto, yo me puse un solo día en mi vida para bañarme en una playa… y desde luego ¡en qué momento se me ocurrió! Denuncié a la policía que existía tal página y que se aseguraba que en ella se me podía ver desnuda cuando era falso y me dijeron que si el dominio no era español no podían hacer nada. ¡Así está la legislación! Cualquiera puede utilizar el nombre que le apetezca como reclamo para una página porno… Igual que puede colgar cualquier sarta de insultos o lo que se le ocurra. Es verdaderamente indignante.

Qué le parece el hecho de que se hable de investigación periodística para descubrir intimidades de los famosos…
Una barbaridad. Entiendo que se pueda utilizar una cámara oculta para el bien público, para hacerle un servicio a la sociedad pero que se use para destapar carantoñas subidas de tono de una pareja me parece terrible.

Como señalan algunos, ¿existe una peligrosa relación entre la política y los medios de comunicación?
Pues yo creo que sí.

¿Y esto como afecta a los profesionales?
Restándoles capacidad para la independencia. Y esto es malo para nosotros, pero también para el resto de la ciudadanía.

Esta usted casada, es madre de dos hijos, colabora en La Razón, en la Gaceta de Salamanca, dirige y presenta un programa en Telemadrid ¿le da tiempo a todo?
No me da tiempo a nada, pero bueno, estoy acostumbrada porque mi vida siempre ha sido así… Porque cuando no tenía hijos, pues era más joven y tenía más ganas de salir, así que siempre estaba liada con algo. Vamos que soy una persona que no se aburre nunca. Pero tampoco me importaría tener un poco más de tiempo para mí, la verdad. Sobre todo ahora que van pasando los años me gustaría tener tiempo para cuidarme.

¿Qué es lo más importante en su vida?
Mis hijos, mi marido y mis amigos.

¿Ese ha sido su mejor premio?
Sin duda. Y eso que he recibido varios, entre ellos una Antena de Oro, una Antena de Plata y un TP de Oro, que me han llenado de satisfacción. Pero eso corresponde al reconocimiento y a la parcelita de vanidad que no deja de ser algo superficial; y lo otro, mi familia y mis amigos es algo mucho más profundo que me da lo más importante del mundo que es el amor y me permite que yo también lo de.

¿Y cual ha sido el mayor castigo que has recibido de la vida y de esta profesión?
El mayor castigo de la vida haber perdido seres queridos. Y el de esta profesión, sentirme señalada e incluso amenazada físicamente por haber llegado a Onda Cero después de que despidieran a Julia Otero sin que tal despido tuviera nada que ver conmigo. Fue increíble lo que llegue a vivir… Y luego, en esa misma emisora hubo una persona que, al final de mi programa, me prohibió que los oyentes dijeran en antena que les daba pena que me fuera… Me pasó un papelito en el que decía: “Si alguien vuelve a decir que siente que te vayas te corto en directo el programa”. No diré quien es, pero creo que los compañeros ya saben quién dirigía la cadena por entonces. Esa etapa fue terrible para mí. Estuve a punto de dejar los medios para siempre, sobre todo porque me sentí perseguida y demonizada sin motivo. Y no sólo eso: Además tuve que aguantar que dijeran que estaba vendida, que era políticamente de un lado… Es curioso que señalen así a una persona como yo, que creo que ha sido de las únicas que ha trabajado en La Ser y en Antena 3 al mismo tiempo… Dos empresas que creo que, políticamente, tienen poco que ver ¿no?

¿Sabe que tiene fama de maniática? 
Yo creo que la única manía que tengo es sumar las matrículas de los coches y comer ositos de goma cuando escribo… ¡Tampoco es tan grave!

¿Cuál es la virtud suya en lo profesional y en lo personal que podría destacar?
Aristóteles decía que la virtud no es una característica de la personalidad sino algo que nos cuesta alcanzar, así que no sé si decir que mi capacidad de amar es una virtud porque es algo consustancial a mí misma que no puedo ni quiero evitar. Y, bueno, creo que he conseguido no ser nada envidiosa…Y en algunos momentos no me ha resultado nada fácil.

¿Y ese defecto en uno y otro ámbito del que no está nada orgullosa?
Dos como mínimo: El primero, el que te he dicho antes, mi maldito pronto que, por suerte ya se ha suavizado muchísimo, pero que me ha dado muchos disgustos y el otro la impaciencia que me destruye. Yo soy de las que dicen eso de “Dios mío dame paciencia pero YA”.

Si yo fuera Aladino y tuviera una lámpara maravillosa ¿qué tres deseos me pediría?
El primero desde luego que los míos estuvieran sanos y felices; el segundo que fuéramos todos más solidarios en lo grande y lo pequeño, incluida el agua, por supuesto; y el tercero -y para esto si que hace falta un genio muy poderoso- que las distintas culturas y religiones pudieran convivir en armonía, respetándose y sin odiarse. Así se acabaría ese terrorismo que ha cambiado el mundo en el que vivimos y que para mí es otra forma de guerra mundial.

Que pena no ser en verdad Aladino…

Antena de radio y TV

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