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Jaime Blanch

«Las medallas no son manchas en el jersey»
- Actor -

-Me soplan que es usted súper deportista.
-Era. Soy un deportista frustrado.

-¿Pero con medallas y todo?
-¿Las medallas no son manchas en el jersey?

-¿Ahora qué deporte hace?
-Gimnasia. Necesito hacer ejercicio, pero más que para la musculatura para el coco.

-Ya, porque sudar ya suda bastante en el escenario de la obra «Aquí un amigo», que representa en el teatro Príncipe Gran Vía de Madrid, ¿no?
-Sí. Y si va a verla, sabrá por qué.

-¿Tiene equipo favorito?
-El Barça, claro, la duda ofende.

-¿Sigue el deporte en la tele?
-Depende cuáles. Me gusta mucho el tenis visto en televisión, el fútbol¿ No me gusta ir a un estadio porque parece que es como ir a la guerra. Y yo de guerra nada: dejé de jugar al rugby porque me molestaba que me empujaran.

-Menos mal que no es por pereza, porque entonces habría quien querría ver el teatro por televisión, ¿no?
-No se debería, primero porque no se hace y después porque no queda bien.

-No se hace ya.
-Claro, se hizo en su momento, pero yo me temo que ese momento ha pasado.

-Los actores cambian mucho de equipo, porque así lo exige el guión, ¿se suelen encontrar amigos en todos los equipos?
-No. Hay que seleccionar.

-¿Cree usted que hay mejor ambiente en los vestuarios de un campo de fútbol que en los camerinos de los teatros?
-Nunca he entrado en los vestuarios de un campo de fútbol, salvo cuando yo jugaba -poco, porque era muy malo-, y lo que íbamos era muy rapidito; en el teatro tenemos más tiempo, y hasta ahora he tenido una suerte inmensa en mi profesión.

-¿Son más divos los deportistas o los actores?
-Los deportistas son los dioses.

-El número uno en tenis es Nadal, ¿y en interpretación?
-A lo mejor un actor que no conocemos. Soy partidario de no etiquetar, pero, hombre, me fascina Sacristán, los compañeros que ahora tengo en la obra me parecen maravillosos, entre otras cosas porque yo he hecho el reparto. Y de fuera, De Niro, Brandon. Se convierten en tópicos, pero al actor hay que pillarlo en su momento.

-Siguiendo con Nadal, antes le costaba la pista rápida¿ ¿A usted le ha costado más el cine que el teatro o la televisión?
-Luis Prendes -un actor maravilloso que desgraciadamente ya no está- decía que el cine es el arte de esperar. Y es cierto, a mí el cine me aburre como actor; como espectador me fascina.

-Ahora interpreta y dirige la obra «Aquí un amigo». ¿Quién ha sido su mejor entrenador a lo largo de su carrera?
-He tenido muchísima suerte, podía darte nombres como Marsillach, Ángel García Moreno, Cayetano Luca de Tena, José Luis Alonso y maestros como Ismael Merlo, Prendes, Rodero…

-Usted siempre fue un corredor de fondo, tiene en un currículo impresionante. ¿No hay muchos actores que son más de punta de velocidad?
-Sí, yo supongo que de eso tiene la culpa Fernando Alonso, por lo de la F-1. Pero esta carrera es un maratón, no los cien metros. Es lo de la tortuga y la liebre.

-Dicen que el ejercicio y no la música amansa a las fieras, ¿no cree que debería ser obligatorio para los políticos antes de entrar al Congreso de los Diputados?
-Para los políticos, lo que debería ser obligatorio es ser bípedo, que muchos no lo cumplen.

-¿Y la política se lleva mejor con el deporte o con el mundo de la interpretación?
-Se lleva mejor con el mundo de la mala interpretación.

-Será porque los deportistas no se comprometen y los actores, no sé si buenos o malos, sí.
-Por encima de todo el actor es un ser humano y el ser humano debe ser comprometido.

-Hablando de políticos, ¿usted se encontraría más a gusto como compañero de equipo con Rajoy o con Zapatero?
-Evidentemente, con Zapatero.

-¿Los políticos y los deportistas se parecen en el juego limpio?
-Yo creo que habría que enseñar más de una tarjeta roja.

-¿Y a los actores?
-A algunos también.

-¿En todas partes hay dopaje?
-Hay quien no pasaría el control.

La Razón – Deportes

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