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Sin minifalda

«No me gusta que a los toros, te pongas la minifaldaaa…» Pues al béisbol tampoco. Sobre todo si vas a trabajar, mona. Que los de la Liga Americana se vuelven del revés y en vez de contestarte más amablemente se quedan mudos… Un poquito de por favor. ¿Una mini camiseta de encaje transparente y unos vaqueros, que más que vaqueros parecen un preservativo, son adecuados para entrevistar en un vestuario deportivo? Pues no. Se ponga como se ponga quien se ponga, no. La dueña de tal modelito, una reportera mexicana llamada Inés Sáinz, se vistió así para acudir a los vestuarios del equipo de Marck Sánchez. Y los compañeros del jugador, de ascendencia mexicana, le dijeron de todo. Que está fatal, sí, pero es que a trabajar hay que ir con ropa adecuada. ¿No se pide en muchas empresas que los hombres lleven corbata? Pues la Liga Americana de béisbol quiere que se vaya sin transparencias, ni superminis, más que para no provocar, para no despistar.
No tiene nada que ver con la sentencia de la minifalda. Que nadie saque las cosas de quicio. Tiene que ver con que el espectáculo esté en el campo y no en las gradas y menos aún en los vestuarios. Ahora saltarán algunas feministas extremadas de esas que, como tantos sindicatos absurdos, en vez de ayudar a mujeres y trabajadores, los machacan con sus ridículas defensas de lo imposible. Pero lo cierto es que en el cole están prohibidas ciertas indumentarias, en los hoteles también, en las oficinas igual y no veo yo por qué el deporte tiene que ser una excepción.

La Razón

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