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Una prótesis por Navidad

No se crean que es broma. Ya hay quien las pide por su cumpleaños, por su aniversario, o por Navidad. Me refiero a las mamarias, naturalmente, que llevan implantándose desde hace medio siglo y proporcionando una inmensa satisfacción a las pacientes. De hecho, los plásticos aseguran que es una de las operaciones que más complacida deja a la clientela.

Ahora que en los países desarrollados casi hay más pechos operados que naturales, llega de nuevo el temor, por unas prótesis, ya retiradas del mercado, cuyos poco escrupulosos fabricantes, las rellenaron con silicona industrial, en vez de médica. Los dueños de la empresa francesa PIP, decidieron, al margen de sanidad, que utilizando esa silicona mucho menos pura, las prótesis serían más competitivas. Y efectivamente lo fueron: Durante el tiempo que no estuvieron prohibidas miles de médicos de todo el mundo las eligieron para sus pacientes, por tener mejor precio y ofrecer una garantía de diez años, así como mil euros para el necesario reimplante en el caso de rotura. En 2010, tras cientos de quejas de roturas e incluso la insinuación (absolutamente negada por investigadores y médicos) de que la silicona industrial podría aumentar el riesgo de cáncer de mama, fueron retiradas.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.

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