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Sin celebración

Martes, 12 de junio de 2012. Ya han pasado unos días del rescate. Bueno, no, del préstamo. Bueno, de la inyección de capital. Es decir, de lo que sea. Y aún una no sabe del todo si esto es lo mejor para el país o no. Está claro que lo es para Rajoy, porque se ha hartado de decir que ha sido él quien ha presionado para conseguir esta situación, y no viceversa. Y también para los bancos rescatados, o “inyectados” o eso. Y en todo, caso, supongo, porque me lo dice más el sentido común que los conocimientos de economía, que si los bancos tienen dinero, el nuestro, que en realidad es el que depositamos en los bancos, está más seguro. Sin embargo, tengo la necesidad de gritar, que no creo que esto fuera lo que nos mereciéramos todos. Más allá de la idea de rescate o préstamo o inyección o como a cada uno le guste llamar al asunto, esta esa terrible realidad de que no han sido nuestros grandes bancos privados los que han fallado, en realidad, sino, fundamentalmente, las cajas de ahorros, esas que han andado manipulando a su antojo durante tanto tiempo los políticos de aquí y de allá, desvirtuando por completo su único sentido de obra social y engañando a la par a tantos crédulos españoles que iban dejándoles sus pobres dineros de toda la vida.

Lee el artículo completo en La Gaceta de Salamanca.

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