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Carmen Jordá

«Hemos vivido en una burbuja»
Piloto de GP3

DE CERCA
«Si quieres ser el mejor piloto tienes que conducir en simuladores, en kartings, preparar circuitos y estrategias…Y todo eso sin olvidar la forma física: correr,  hacer pesas…»

Carmen Jordá es una jovencita rubia de piernas interminables a la que la melena no le impide ver su destino. Y ese destino, está claro, es llevar su coche hasta la meta y ganarse el puesto en la Fórmula-1. Para eso trabaja desde niña, así que, con ese sueño, no es raro que su película favorita sea «Cars», que el libro que recomienda sea «The power of now» (El poder del ahora), de Eckhart Tolle, que no tenga tiempo para novios y que cuando le preguntan qué quiere ser de mayor, responda sin dudar: «Carmen Jordá».

–Trabaja usted en un mundo de hombres pero parece que siempre se remarca su condición femenina: ha hecho anuncios de Tampax y ahora resulta que es la madrina de una marca de seguros pensada especialmente para las mujeres.
–La verdad es que mi deporte es muy masculino, pero más que nada porque es de riesgo y no hay muchas mujeres, pero yo soy una mujer y hago cosas de mujeres. Como debe ser.

 –El seguro de Línea Directa que amadrina ¿le ha interesado como conductora o como profesional del automovilismo?
–Pues mira, como ambas cosas. Me parece que es muy bueno que alguien haya pensado explícitamente en las mujeres, porque a veces parece que el mundo se olvida de nosotras y somos muy importantes. Así que, igual que necesitamos cremas o zapatos femeninos, está muy bien que tengamos un seguro para nosotras.

 –Un seguro que se llama Penélope. No me la imagino a usted tejiendo y destejiendo, mientras espera a su Ulises…
–Bueno, a mí el nombre me suena más a Penélope Glamour, la chica rubia que es piloto de «Los autos locos», ¿te acuerdas?

 –Claro. En realidad se parece un poco a usted. Parece de cienciaficción que una piloto sea, además, tan guapa… Llamará la atención en todas las carreras ¿no?
–Pues la verdad es que choca un poco. Alguno piensa, o sea, cómo «¿esta chica es piloto o es azafata?» Luego te ven con el mono y casi se asustan cuando dicen «uy, es piloto». Este año en el Mundial, cuando me he mezclado con otros compañeros de mi edad y me han visto más de cerca les ha llamado un poco la atención…, pero después, cuando les demuestras que en la pista tú puedes ir igual de rápido que ellos, la cosa cambia.

–¿Y va usted igual de rápido que ellos?
–Los 26 pilotos estamos en una GP3, que es la antesala de la Fórmula-1. Del primero al último a lo mejor hay dos segundos de diferencia y eso, realmente, no es nada. Pero lo que diferencia del primero al último es la preparación que tiene y sobre todo la fuerza mental. Es un deporte que, aunque no lo parezca, es muy mental, porque, dime ¿qué es un segundo? ¡No es nada!

 –O sea que es usted una mujer fría y calculadora.
–Un poquito. Hay que serlo para algunas cosas. Yo desde pequeña tengo un sueño, y es llegar a ser piloto de Fórmula-1 algún día. Es un reto muy difícil y soy consciente de eso, pero también lo soy de que Bernie Ecclestone quiere a una mujer en la Fórmula-1.

 –¿Y esa mujer va a ser usted?
–Podría ser ¿no?

 –Hablaba del sueño de llegar a ser piloto de Fórmula-1. Es un sueño compartido con su padre ¿no? Me temo que no debe de haber hecho una vida muy normal si se ha preparado para eso desde niña…
–Más o menos. Sí que durante toda mi vida  he tenido que dejar cosas un poco de lado. Recuerdo, por ejemplo, cuando con 16 años tenía el Campeonato de España y debía elegir entre una de las pruebas o irme de fin de curso; elegí el Campeonato de España, claro.  Y también recuerdo que mi padre me decía que si no aprobaba  no iba a las carreras. El año de Estados Unidos tuve que dejar mi carrera –estoy estudiando ADE– un poco de lado, porque no podía compaginarla; pero sí que mi padre, por ejemplo, me está obligando a que la acabe. Estoy en segundo y me quedan dos años.

 –¿Y de dónde saca el tiempo?
–Pues ése es el problema, que durante la temporada no puedo, entonces siempre me ayudan un poco, me convalidan a ver cuándo me pueden hacer los exámenes, cuándo estoy más disponible…

 –¿Y está disponible para novios, amigas y amigos..?
–Pues no. Porque con tantas cosas, la verdad es que tienes poco tiempo. Además, soy joven y sé lo que quiero hacer, lo tengo muy claro desde siempre y soy consciente del sacrificio que conlleva y que nadie se imagina. Tú, por ejemplo, puedes verme desde fuera y decir «pues sí, es una chica joven que está estudiando, que tiene una carrera deportiva», pero no sabes lo que significa ser piloto, lo preparados que hay que llegar al Mundial para estar al nivel de los rivales, lo que exigen los equipos, el entrenador, que no me deja parar… Entreno entre cuatro y cinco horas al día. Una mujer tiene que trabajar el doble que un hombre porque físicamente está menos preparada y se tiene que poner a su altura, porque si no, en el coche se nota.

 –Cuando se tiene el sueño de ser «la mujer» de la Fórmula-1, los otros sueños de tener una familia, ser madre, etc., ¿se disipan?
–Me han pasado muchas cosas desde los 18 años. Ahora tengo 23 y sé que he vivido mucho, quiero ir paso a paso. Estoy en un Campeonato Mundial, que es una oportunidad muy grande y que si lo hago bien, todo irá hacia adelante y el año que viene tendré un equipo mejor. Estoy consolidándome y creciendo como piloto y por supuesto, también como persona. Pero claro que los otros sueños no los dejo aparte, igual que no he dejado los estudios…O al menos eso intento. Desde luego, cuando sea mayor quiero tener una familia.

 –A la velocidad que va, ¿también se ve la crisis?
–Pues sí, porque se nota para todos. Antes las cosas resultaban más sencillas y ahora no hay tantas facilidades…Pero creo que la crisis afecta más a Europa y especialmente a Italia y a España. Y también creo que tiene mucho que ver con la actitud de la gente.

 –Usted ha venido hace poco de Estados Unidos. ¿Allí no hay tanta psicosis de crisis? 
–Exacto. Bueno, estoy estudiando ADE y entonces sé un poquito de economía. Yo creo que hemos vivido en una burbuja y tenía que explotar por algún sitio.

 –¿Y por dónde explotan los pilotos? Porque con toda esa tensión, al final no resulta raro que algunos sean tan antipáticos como Fernando Alonso…
–Yo creo que no es antipático. Lo que pasa es que cuando te pones el casco te debes a mucha gente que, sin embargo, no ve la concentración y todo el trabajo que tienes que hacer; entonces, hay un momento en el que te puedes sentir saturado. O quizá te debes a tu equipo y no puedes hacer tanto con el resto de la gente. ¿Me entiendes? Es algo que va con el propio deporte. Y yo no me considero antipática, pero sí que es verdad que cuando estás concentrado tienes que estar a lo que estás.

 –Tras el accidente sufrido por María de Villota, ¿no ha reflexionado especialmente sobre el riesgo que conlleva su profesión?
–Todos los que formamos parte del mundo del motor sabemos que es un deporte de alto riesgo y que estas cosas pueden pasar. Por eso necesitamos estar físicamente preparados. Quiero mandarle todos mis ánimos desde aquí a María y a su familia para que se recupere lo antes posible. ¡Mucha fuerza, María! Eres una mujer muy fuerte y lo sabemos.

Personal e intransferible
Carmen Jordá es una joven encantadora con las metas muy claras. Una catalana de 23 años que pasó el «sarampión» de Fonsi Nieto –¿qué les dará?– y ahora ya está de nuevo enfocada exclusivamente en el camino del éxito. Tiene una fuerza de voluntad de hierro aunque a veces, según cuenta, hace las cosas demasiado rápido. Le cuesta perdonar y olvidar, es enormemente competitiva. Le encanta la comida japonesa y los zumos de frutas, llora con la falsedad de la gente y se ríe cuando se da cuenta de que las situaciones difíciles no lo eran tanto. Su sueño es «ser la mujer de la Fórmula-1» Es su meta, su objetivo y lo piensa a cada paso que da. No cree ser maniática, pero siempre se mete en el coche por la derecha y cuando piensa en qué pasará dentro de unos años, le gustaría haber cumplido su sueño, terminado su carrera universitaria y sentirse orgullosa de lo conseguido. Está claro que le sobran cualidades y que va sobre ruedas hacia su objetivo.

La Razón

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