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Entrevista en Grazia: “Más que tirar folios, corrijo mucho”

marta-graziaSol Alonso • ‘Luisa y los espejos’, Premio de novela Fernando Lara, es su última aventura literaria: El encuentro de dos mujeres a las que separa el tiempo. Pero se empeñan en diseñar sus vidas.

– Premios, críticas, lectores… ¿Qué impone más?

– En el premio va incluida parte de la crítica. Es mi noveno libro, no soy una periodista que de repente escribe más. Publico desde 1991 y mi trayectoria es coherente. Que Pere Gimferrer elogie la novela me llena de orgullo. Fernando Delgado, buen amigo mío, ya me dijo: «Cuando leímos el libro no pensamos que esto pudiera ser de una periodista, sino de alguien muy relacionado con el mundo del arte». Seguro que algún palo me va a caer (risas).

– Firmarás en la Feria del Libro de Madrid, llena de anécdotas.

– Sí, como cuando Pedro J. Ramírez y yo presentamos El mundo en mis manos (1991) y una señora se acercó a que él le firmara
y a mí me dijo, «guapa, ¿me lo envuelves?». Años después, Mario Vargas Llosa y José Saramago me pidieron que les dedicara Las once caras de María Lisboa. Me temblaba el pulso.

– Decía Hemingway que la papelera es el primer mueble de un escritor.

– Exacto, aunque ahora sería la de reciclaje y ahí no se ven los folios arrugados. Yo más que tirar lo que hago es corregir mucho. Como decía García Márquez, o la novela abandona al escritor o este no la deja jamás.

– Luisa y los espejos se presentó al premio como La luz de Venecia.

– Es donde transcurre gran parte de la historia y una de mis ciudades favoritas. Antes de fallarse el galardón, viajé allí con mi familia. Recorrimos la Venecia más desconocida y sentí precisamente esa luz casi irreal. Hay que creer en la magia.

– ¿Cómo repartes el peso entre Luisa Casati, personaje real tan extravagante que no lo parece, y Luisa Aldazábal, de ficción?

– El reto era equilibrar las dos historias. Casati tiene fuerza de sobra para eclipsarlo todo. Me fijé en ella por su obsesión por el arte, la magia y esa soledad con la que pagó el haber sido tan rompedora. La Luisa contemporánea no se queda atrás. Aparcó sus inquietudes a cambio de una vida convencional, pero a raíz de un hecho traumático, decidió que nunca es tarde para recuperar lo que parecía perdido. Tuve muy en cuenta ese equilibrio mientras escribía.

– Casati llega a tu vida por casualidad y te atrapa.

– Y creo que está atrapando a quienes han tenido la oportunidad de leerlo.

– ¿Qué necesitas, además de chuches, para escribir a gusto?

– Ay, las chuches… Me estoy quitando. Las sustituyo por el té verde. Con cinco colaboraciones semanales, escribo a diario y en cualquier lado, pero es en mi casa de Mallorca donde tengo más tranquilidad.

– ¿Quién leyó el libro primero?

– Mi marido, y le entusiasmó.

– ¿A quién se lo dedicas?

– A él y a mis tres hijos, que son los hombres de mi vida; a mis amigas de Mallorca, por su paciencia con mi obsesión por el libro el pasado verano.

Grazia

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