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“Soy bastante insegura, aunque no lo aparente en absoluto”

marta-segurosJavier Labiano • Quedamos en el estudio de radio desde el que emite su programa Entre comillas. Y nos va desgranando secretos e inquietudes en el mismo lugar en el que ella entrevista cada semana a los principales novelistas del país. Aunque ahora se refugia tras el micrófono, su larga trayectoria en televisión le ha convertido en uno de los rostros más conocidos por el gran público. Sin embargo, su primera aspiración ha sido siempre la literatura. Ha escrito ya diez libros y acaba de ganar el premio Fernando Lara.

– Nació en Chamberí, el barrio más castizo de Madrid. ¿Le gusta presumir de ello?

– Lo de Chamberí es pura anécdota. De lo que presumo habitualmente es de ser de Madrid. Mis padres y abuelos también eran de aquí, por lo que soy una madrileña de pura cepa, una “gata” auténtica.

– ¿Dónde se siente más a gusto, en prensa, radio o televisión?

– Soy periodista vocacional, pero me metí en esta profesión sobre todo para escribir. Esto es algo que no he dejado de hacer nunca, desde el principio de mi carrera hasta ahora. Siempre he hecho colaboraciones en prensa y llevo publicando libros desde 1991 hasta este último que sale ahora. Entre tanto, he estado en radio y televisión. Esto es algo circunstancial, en un momento estás aquí y en otro allá. Yo tengo la suerte de que me dejas en un charco y vivo feliz también.

– Entonces, ¿no elige medio?

– En realidad, a mí no me gusta elegir los medios sino aprovechar lo que te ofrece cada uno de ellos. La radio tiene algo verdaderamente excepcional, sobre todo en directo, que es la inmediatez de la respuesta de las personas que te están escuchando. Además, crea un clima que tiene mucho que ver con la imaginación y con un mundo un poco mágico. Ese mundo oculto detrás de los micrófonos siempre me ha parecido fascinante.

– Y ¿la televisión?

– La televisión va más allá de la escritura y de la propia radio. Incorpora a los relatos imágenes, con lo que los haces increíbles, absolutamente brillantes y maravillosos. Lo que pasa es que este medio no siempre se utiliza como se debe.

– Pero, ¿sigue siendo válido aquello de que una imagen vale más que mil palabras?

– Bueno, la imagen realmente vale más porque impacta más y entra más rápidamente por los sentidos. Lo que no sé es si se queda más tiempo dentro de uno que esas mil palabras.

– ¿En estos momentos hay una saturación de mensajes y medios?

– Probablemente sí, pero a mí lo que me importa de verdad son los contenidos. Por eso, me adapto a los soportes y trato de disfrutar de lo que da cada uno de ellos.

– Vayamos un momento al pasado. ¿Aprendió en su etapa londinense los entresijos de la televisión?

– Allí aprendí muchísimo porque, entre otras cosas, trabajábamos en un canal que emitía 24 horas al día. Aprendí a hacer televisión, presentábamos y luego tratábamos de hacer nuestros pinitos en cualquier otra cuestión creativa. Cuando volví a Madrid y me incorporé al regional de Castilla La Mancha de TVE me contrataron como coordinadora, guionista y presentadora, pero es que lo podía hacer todo.

– Ahora, ¿siempre está “a la última”, como se titulaba uno de sus últimos programas?

– Relativamente. Suelo estar a la última en libros porque me gusta estar informada de lo que pasa en nuestras letras y, además, leo todo lo que puedo. También me gusta la moda y trato de seguirla, pero desde luego no soy fashion-victim, porque luego me pongo lo que me da la gana y lo que creo que me va bien. Presto atención a todo porque tengo esa curiosidad innata de los periodistas.

– ¿Crea, entonces, su propia moda?

– Sí, pero en todo. Me da lo mismo que sea en gastronomía, cine, música o moda.

– Con tantas ocupaciones ¿qué espacio le queda para escribir?

– Nunca he dejado de escribir. Llevo haciéndolo todos los días de mi vida desde que tenía 13 años. Ya he publicado muchos libros y mi vocación de escritora está ahí; aunque me cueste trabajo, sigo sacándola adelante. Además, siempre he intentado repartirme en distintos trabajos porque no entiendo el periodismo estando fijo en un sitio toda la vida. Yo me voy moviendo continuamente y prefiero repartir los huevos en distintas cestas porque sé que siempre existe una enorme incertidumbre y una inmensa inseguridad.

– Entonces ya está preparada para los tiempos que corren actualmente…

– Bueno, preparado del todo nunca se está, pero hago lo que puedo.

– Me decía que escribe todos los días. ¿Lo toma ya como un ritual?

– Todos los días escribo porque, además, tengo seis colaboraciones a la semana. Pero no quiero decir que lo haga siempre para un libro determinado. Ahora, por ejemplo, que sale mi última novela no estoy preparando otra, sino que me centraré de lleno en su promoción. Escribir es una disciplina y es parte de mi vida. Además, como en el dibujo, hay que hacer mano, para familiarizarte con ella porque si no te anquilosas un poco.

– Y ¿cuál es su momento del día preferido para hacerlo?

– Antes me gustaba más escribir por la noche y de madrugada, pero como eso trastoca demasiado a mi marido y a mis hijos, he tenido que adaptarme a sus necesidades. Normalmente, cuando estoy metida en un trabajo literario me despierto muy pronto y, en vacaciones, saco al menos siete horas al día. La única manera de escribir y de estar con mi familia es hacer un enorme esfuerzo. La vida es una ley de compensaciones y a mí esto me compensa.

– Acaba de ganar el premio Fernando Lara 2013 con su novela ‘Luisa y los espejos’. ¿Le da más seguridad como escritora?

– Yo no tengo seguridad absolutamente en nada. Soy una mujer bastante insegura aunque no lo aparente en absoluto. Además, tengo una autoexigencia que me mata y me hace pensar continuamente si he hecho algo bien o podía haberlo hecho mejor. Lo que me da este premio literario, aparte de una enorme satisfacción, es un reconocimiento mayor dentro del mundo de las letras. Me hace especialmente ilusión, porque cuando una lleva escribiendo toda la vida pero ha tenido una imagen pública que va por encima, hay veces que no tienes el reconocimiento para lo que escribes. Y yo siempre he querido ser escritora.

– ¿Qué ha querido transmitir en la novela?

– Son dos historias paralelas. Una se desarrolla en la actualidad y otra entre la Belle Époque y los años veinte. Ésta la protagoniza un personaje histórico, Luisa Casati, una marquesa muy extravagante y excéntrica. Y, por otra parte, está la historia de otra Luisa, una mujer de nuestro tiempo que, después de algo que le sucede, se da cuenta de que ha tenido una vida muy convencional y decide dar un giro. Descubre a Casati a través de unos libros y revive su pasión por el amor, la vida y el arte.

– Antes decía que es disciplinada, ¿también es previsora?

– A la fuerza ahorcan. En esta sociedad en la que vivimos hay que ser previsor obligatoriamente, es obligatorio tener un seguro de coche, un seguro de la casa… En algunas determinadas cosas tenemos que ser previsores lo queramos o no. Y menos mal, porque si no fuera así no podríamos vivir realmente en sociedad.

– En este sentido, ¿cuáles son sus mayores preocupaciones?

– A mí donde más me gusta prevenir es en la salud. Ya me he dado cuenta de que una buena alimentación y una vida sana y equilibrada es la mejor prevención que hay. Creo que es algo a lo que se deberían apuntar los gobiernos y las empresas porque la mejor manera de que funcione nuestro sistema, si es que alguna vez acaba por volver a funcionar, es que costemos lo mínimo a la Seguridad Social. Para eso, tenemos que estar en buenas condiciones y la mejor manera para conseguirlo es cuidándonos, es decir previniendo.

Seguros Magazine (El Economista)

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