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“El exceso de alcohol y la comida rica en purinas pueden colaborar a provocar gota”

Dr Juan Carlos López Robledillo. Médico Especialista en Reumatología y Reumatología Pediátrica (www.drlopezrobledillo.es)

- ¿Qué es la gota?

- La gota es una enfermedad reumática de origen metabólico que se caracteriza por acúmulo o depósito de sales de ácido úrico en el organismo (sobre todo en las articulaciones, riñón y tejidos blandos) provocando inflamación, que se manifiesta con episodios bruscos de dolor, hinchazón, enrojecimiento, una gran sensibilidad al tacto y aumento de la temperatura local en una o varias articulaciones. La gota la padece el 1-2 % de la población adulta (5 % en población mayor de 70 años) y predomina claramente en varones (85 %). Es frecuente encontrar antecedentes familiares en pacientes que sufren gota.

- ¿Por qué se produce?

- En general la gota se debe a que el riñón no puede eliminar adecuadamente el ácido úrico de la sangre. La más importante de las causas externas de hiperuricemia es la ingesta de alcohol –sobre todo de cerveza–, que actúa aumentando la cantidad de ácido úrico que se produce, a la vez que disminuye su excreción por el riñón. La comida muy rica en purinas –vísceras como hígado o riñón– puede colaborar. Algunos medicamentos como los diuréticos también pueden provocar o favorecer la elevación de ácido úrico en sangre, hecho que debe tenerse en cuenta en todos los pacientes.

- ¿Cómo podemos saber que la tenemos, cuáles son los síntomas?

- Generalmente la gota produce inflamación articular, casi siempre en forma de artritis aguda en una sola articulación. La articulación pasa en pocas horas de estar normal a inflamarse intensamente; al inflamarse la articulación se hincha, su superficie puede enrojecerse, duele intensamente y su movimiento se hace dificultoso por el propio dolor y la hinchazón, aunque algunas veces la inflamación puede ser menos intensa y las molestias más llevaderas. Las articulaciones en las que se puede sufrir ataques de gota son el dedo gordo y el empeine del pie, el tobillo y la rodilla, aunque también puede afectar a las articulaciones de las manos.

- ¿Cómo se trata?

- La gota es una enfermedad con un tratamiento actualmente muy eficaz.  Podemos distinguir dos tipos de tratamiento: el del ataque agudo de inflamación y el que evita el acúmulo de ácido úrico reduciendo los niveles de ácido úrico en sangre. Los ataques de gota suelen ser muy dolorosos y precisan medicación antiinflamatoria de inmediato para reducir los síntomas del paciente. Cuando un ataque de gota cesa, los cristales de urato permanecen en la articulación de modo que un nuevo ataque puede aparecer en cualquier momento. Por lo tanto puede estar indicado el empleo de determinados medicamentos para prevenir nuevos ataques. El tratamiento del depósito de ácido úrico en las articulaciones debe comenzar evitando el consumo de alcohol y realizando una dieta adecuada. Existen medicamentos muy eficaces para reducir los niveles de ácido úrico en la sangre y así permitir la disolución de los cristales en las articulaciones.

- ¿Se puede prevenir?

- En individuos predispuestos que tienen antecedentes familiares de gota, padecen sobrepeso y consumen alcohol de forma regular las medidas preventivas consisten en la adquisición de hábitos alimentarios saludables, la práctica de actividad física regular y evitar el alcohol. También es aconsejable revisar los medicamentos que se consumen dado que algunos de ellos como determinados diuréticos pueden favorecer la elevación del ácido úrico en sangre y provocar gota. El control adecuado de los niveles de ácido úrico en la sangre mediante fármacos adecuados,  reduce los ataques de gota a largo plazo, aunque bien es cierto que pueden aparecer todavía algunos al inicio del tratamiento. Si esto sucede no debe abandonarse el tratamiento médico prescrito.

- ¿Se requiere una dieta específica una vez que se padece?

- No existe una dieta especial para estos enfermos, ya que lo importante es que coman bien y de manera equilibrada y eviten el consumo regular de alcohol (especialmente el de la cerveza) así como el sobrepreso. De todas maneras no conviene abusar de alimentos ricos en purinas (visceras, carnes rojas, cerdo, pollo, sardinas en aceite, anchoas, bacalao, atún, arenque, mariscos y algunas legumbres y verduras como las lentejas, los espárragos y la colifor) y es recomendable beber mucha agua.

La Razón

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