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El juego de espejos de Marta Robles

Alejandro Bernad Perié • Tras haber sido premiada su obra más reciente “Luisa y los espejos”, Vanidad entrevista a Marta Robles en sus dos facetas: la de reconocida periodista y la de novelista de éxito.

Marta Robles es con toda seguridad una de las periodistas más afamadas de nuestro país, y no en vano. La madrileña puede presumir de muchas cosas, lo primero; de haber compartido tiempo y labor con grandes genios para quienes hoy (y siempre) sólo tiene cientos de halagos. Tras comenzar nuestra entrevista citando a maestros como José María Iñigo, Carlos Herrera o Jesús Hermida, ella necesita apuntar más “Me encanta presumir también de Jesús Maraña, Pepe Oneto, Nativel Preciado, Iñaki Gabilondo o, la tristemente fallecida, Concha García Campoy, entre otros muchísimos”. Porque como decimos, su trayectoria es digna de envidiar. ¿El motivo? ”Quien hace todo lo que puede no está obligado a más”, asegura Robles parafraseando a su amiga Martina Klein. “Siempre he hecho todo lo que podía y lo mejor que sabía, porque era mi obligación, pero sobre todo porque incluso antes de eso, era mi vocación”.

Vocación que ha ido gestando a una literata nata, pues el motivo de nuestra entrevista con ella es precisamente su reciente victoria; la última que añade a su merecida lista de hallazgos: el Premio de Novela Fernando de Lara por su obra “Luisa y los espejos”. “Aunque lleve el “veneno” del periodismo en las venas -actualmente colabora en numerosos medios- desde que comencé la carrera, la verdad es que yo lo que quería ser desde pequeñita era escritora. Disfruto mucho con el periodismo. Pero sentirme escritora me hace incluso más feliz”. Sueño cumplido con esta su novena novela. 

Con miedo a desvelar más de lo necesario, tan sólo citamos los dos nombres que dan sentido a esta novela: Luisa Aldazábal, contemporánea y de ficción, y Luisa Casati, icónico personaje histórico que “pese a ser una de las tres mujeres más retratadas de la historia (después de Cleopatra y la virgen María) era una perfecta desconocida en España”, tal y como asegura Robles. “Me pareció una mujer tan libre y tan extraordinaria siempre en su manera de vestir, de comportarse y de vivir, que no me resistí a contar cómo caminaba por sus guepardos enjoyados por Venecia o cómo se colocaba las serpientes vivas rodeando su cuello o sus brazos, a modo de joyas”. Amén.

Después de todo, la mujer como protagonista siempre ha sido una constante en sus obras. A la pregunta de sí a través de una fémina llegan más las emociones a quien lee, Marta lo tiene claro: “No es que crea que la historia de amor llegue más si se cuenta desde el personaje femenino; lo que sí creo es que las mujeres amamos más intensamente”. Y esa intensidad como extensión del propio cuerpo, va mucho más allá del mero amor. Más como Luisa Casati que como Luisa Aldazábal, Robles revela: “Yo siempre he sido más de vivir intensamente la vida que de renunciar a mis sueños, por cualquier circunstancia. Entiendo que las vidas pueden ser felices y agradables sin experimentar grandes emociones, pero yo las que he querido vivir (…) y no me arrepiento de haberlo hecho”.

Otra de sus novelas, “Madrid me Marta”, narra su pasión por su ciudad natal; por los rincones que ha ido encontrando con el paso del tiempo, y que conserva como auténticos tesoros. ¿A cual iría la Marchesa Casati? “A Luisa Casati la imagino en la terraza del Casino del Madrid en ese restaurante (…) siempre innovador, que conjuga la elegancia de siempre, con la modernidad más absoluta. Así era la Marchesa”. Tomamos nota, y seguimos atentos hasta que termina la entrevista. Le rogamos tres novelas de lectura obligada para este verano: ”La ridícula idea de no volver a verte”, de Rosa Montero, “Las lágrimas de San Lorenzo”, de Julio Llamazares y, siempre, “El comprador de aniversarios” de Adolfo García Ortega. Muy fuerte este último, pero de imprescindible lectura”. Nosotros añadimos, por supuesto, “Luisa y los espejos”.

Vanidad

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