Menu
Menu

“Deficiencias”

A estas alturas de la película, un cardenal, a quien, la cultura y la capacidad de comprensión se le suponen, debería evitar ofender a la inteligencia de quienes le escuchan, con un discurso científicamente ridículo. Decir que la homosexualidad es una “deficiencia” como puede serlo una hipertensión, suena a broma de mal gusto.
Y eso es lo que ha hecho el nuevo cardenal español, Fernando Sebastián, al tratar de interpretar las palabras del Papa Francisco al referirse a los homosexuales (“¿quién soy yo para juzgarlos”?). Resulta muy lamentable que, frente al discurso aperturista y de cercanía del Papa, haya quien de marcha atrás con argumentaciones tan pobres. Textualmente, el arzobispo Sebastián dijo lo siguiente: “Con todos los respetos digo que la homosexualidad es una manera deficiente de manifestar la sexualidad, porque esta tiene una estructura y un fin que es el de la procreación. En nuestro cuerpo tenemos muchas deficiencias. Yo tengo hipertensión, ¿me voy a enfadar por que me lo digan? Es una deficiencia que tengo que corregir como pueda”. A este discurso cabrían muchas preguntas, como por ejemplo la de ¿qué hacemos entonces, señor obispo con los “deficientes” que no pueden procrear?. O esta otra de ¿por curiosidad, don Paco, me dice cómo se “cura” la homosexualidad?”. Me niego a creer que este hombre, primer nombramiento en España del Papa Francisco, actúe con mala fe. Pero tengo la sensación de que es un hombre muy mayor a quien ni el hábito ni el tiempo le han permitido avanzar junto con el progreso que ha acompañado sus años de vida. Para mí, como creyente, sus palabras son un obstáculo en esa recién estrenada carrera de la Iglesia de acercarse a las realidades de sus fieles, que tanto aplaudo y agradezco. Por otra parte, insistir en el término “deficiencia”, además, para hablar de la pederastia, que es un delito, me parece incluso más grave. Igual que lo es señalar a este respecto, como también lo ha hecho Sebastián, que “es admirable el valor de Benedicto XVI y del Papa Francisco de afrontar este problema, reconocer las deficiencias (¡¡¡deficiencias!!!)y poner remedio en la medida que depende de la iglesia”… No es no sea admirable, pero es que es su obligación. Por desgracia, otros Papas anteriores, no cumplieron con ella.

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog