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Protagonistas e informadores

Hay periodistas que corren casi los mismos riesgos de los protagonistas de los acontecimientos. Como ejemplo, Agustín Mina y Daniel D’Ambrosio, los dos periodistas argentinos que realizaban la cobertura del Rally Dakar 2014, y que fallecieron el pasado jueves, tras protagonizar un espectacular vuelco en una curva, cuando se dirigían a Tucumán, lugar de llegada de la quinta etapa. El fotógrafo peruano Rodrigo de Quesada tuvo más suerte y solo resultó herido. Pero, igual que hay que recordar la pérdida del piloto belga Eric Palante, muerto a lomos de su Honda en un accidente que aún se investiga, también en la quinta etapa, conviene señalar, que con idéntico entusiasmo, estos informadores deportivos, sencillamente, se la jugaban en una de las competiciones más severas del mundo. Un recorrido cada vez más arriesgado en el que no solo participan jóvenes alocados, sino también destacados amateurs del mundo del motor con el propio Palante, que disputaba su undécimo Dakar o maduros profesionales como nuestro campeón Carlos Sáinz, que sigue dándolo todo, con el mismo pasión de la primera vez, en un rally del que ya se dice, por su extrema dureza, que se sale ganador, solo con terminarlo. Los compañeros desaparecidos no lo lograron, como tampoco Eric Palante u otros 56 pilotos a lo largo de la historia del Dakar. Y no es extraño, teniendo en cuenta que el diseño de la actual ruta, con más kilómetros, el terreno roto y la arena más blanda, sumado a los factores meteorológicos han hecho que la carrera evoque sus años en África. Me quito el sombrero ante los participantes de esta prueba. Y, por qué no, también ante los compañeros que informan sobre ella.

La Razón

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