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Los verdaderos esclavos

Escucho un debate en la tele sobre si es lícito que existan salarios de 400 euros a tiempo parcial y compruebo que hay quien asegura, con total convicción, que eso es esclavitud. ¿Lo es? Probablemente, si llega a serlo, no será por el sueldo en si mismo, porque con él se pagan unas horas determinadas y se dejan otras libres para seguir trabajando y, naturalmente, cobrando. A mí me parece hasta lógico que uno en vez de comprar un kilo de plátanos compre medio si es lo que necesita y sobre todo si eso es lo único que se puede permitir. El problema puede venir si se pretende cubrir, con un salario de media jornada, las necesidades laborales de una entera e incluso si se acaban exigiendo más horas de las pactadas, aprovechando las necesidades imperiosas de trabajo y salario, por mínimo que sea, del empleado. Eso, debería ser objeto de castigo legal inmediato, aunque todos sabemos que es difícil de probar y de ahí, me parece a mí, el pensar que todos los trabajos a tiempo parcial derivan en esclavitud. Yo creo que no es cierto que todos lo sean y que utilizados en su medida y sin abusos, pueden conseguir aligerar los problemas de muchos empresarios y trabajadores. Sin embargo, hay otro asunto que hace que esta modalidad de contratación a tiempo parcial se enturbie y suponga esclavitud en muchas ocasiones y es que, como no suelen ser contrataciones laborales, sino de arrendamiento de servicios, obligan a que las personas contratadas sean autónomas. O lo que es lo mismo, a que se tengan que pagar no solo los seguros, sino también unas cuotas mensuales. Y eso sí que hace que las cantidades que perciben por sus trabajos sean completamente irrisorias. Creo que los políticos de los distintos partidos y muchos comentaristas de este país se llenan la boca hablando de los derechos de los trabajadores, pero siempre de los que son contratados laboralmente. Y, curiosamente, este país nuestro sobrevive, en muy buena parte, gracias a las pequeñas y medianas empresas y, desde luego, a los contratos de distintos tamaños; pero sobre todo lo hace porque existen muchísimos autónomos que, de no serlo, estarían en el paro y no podrían trabajar. Por qué no se les mira con atención, ni se atiende a sus necesidades es algo que me sorprende infinitamente, porque ellos, sin sueldos fijos, ni pagas extra, ni vales de comida, ni tickets de descuento para los supermercados, a veces sí parecen verdaderos esclavos.

La Gaceta de Salamanca

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