Menu
Menu

Gracias, Elle

Que hace unos días la impresionante modelo Elle Macpherson haya confesado sus cincuenta recién cumplidos y que, lejos de ocultarlos, haya hecho de ellos un escaparate, gracias a unas fotos esplendorosas, que ya quisieran de si mismas tantas de cuarenta, de treinta e incluso de veinte, ha liberado a muchas cincuentonas y las ha convertido, de golpe y porrazo, en cincuentañeras. No es que la realidad sea ni mucho menos igual a la ficción, y está claro que Elle parece de mentira; pero que una top model salga del armario y confiese que ha pasado esa barrera que hasta ahora parecía separar el mundo del abismo resulta tranquilizador. No lo es tanto, saber que, para poder tener el cuerpo de Elle, el rostro de Elle y, digamos el dinero de Elle, hay que tener a la fortuna de cara y haber recibido algo de su prodigiosa genética, un poco de su suerte en la vida y, además, cuidarse hasta la angustia (“soy una esclava de la forma física”-ha declarado ella); pero sin querer emular a tan divina y privilegiada criatura, hay muchas de su edad que, oigan, tampoco están mal, y viven la vida disfrutando de cada instante y sintiéndose perfectamente en su piel de los cincuenta. Sin embargo, sucede una cosa curiosa: Cuanto mejor esta un cincuentón o cincuentona, más se empeñan los de su entorno de edad más cercano, pero inferior, es decir, los de entre cinco y un año menos ,en certificar que ellos son mucho más jóvenes, por mas que no les acompañe la forma o a apariencia. Es como si subirse a la quinta década de la vida implicara una serie de renuncias que nadie se quiere adjudicar . O mejor dicho era, porque ahora que Elle ha mostrado al mundo que, a los cincuenta, también se puede ser eterna, muchos van a tener que empezar a creer que el milagro no está en la edad, sino tal vez en la felicidad o si no, en una disciplina férrea como la de Elle, que no fuma, no bebe, cuida la dieta, va en bici, monta a caballo, practica tenis, no tiene ningún vicio y sonríe constantemente. Está claro que el discurso de Elle es en exceso maravilloso y que, francamente, no creo que casi nadie pueda identificarse con él , pero lo cierto es que el hecho de que ahora existan “ejemplos” de mujeres envidiables a los cincuenta hace que también haya muchas mujeres y hombres a los que, ahora mismo, les hace incluso gracia decir que han alcanzado esa respetable edad. Es mi caso. Gracias, Elle.

La Gaceta de Salamanca.

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog