Menu
Menu

Quien resiste vence

Viendo la debacle del Partido Socialista, su caída y casi destrucción en los últimos tiempos, las distintas tendencias, los diversos candidatos y los arrepentimientos que no son, me da por pensar en la fragilidad del ser humano. Y me explico. Los políticos, aunque a veces no lo creamos, son el reflejo de la sociedad que dirigen, o sea, de nosotros mismos. Por más que pensemos que los trapicheos que ocurren en las alturas son cosa de las alturas, la realidad es que son de alturas y bajuras, que existen en todos los ámbitos, a distintos niveles. Y en todas partes puede haber un no saber ganar, pero sobre todo hay no saber perder. Veo que los Populares, ahora fuertes, pese a que les crezcan los “enanos” en forma de partidos emergentes, se creen que lo que sucede en el PSOE, esa desintegración que deja convertidos en tan poca cosa los ideales y deja transparentar los intereses, es cosa de socialistas y punto. Pero eso no es nada más que falta de memoria. Lo mismo sucedió en las filas de su partido cuando Aznar se despidió de un mandato que, en principio, se creía glorioso, al menos económicamente, hasta que un error contrastado produjo una falta de confianza abrumadora, que encumbró a sus oponentes. Y ahí empezaron las puñaladas en gradas y congresos y los hombres y mujeres que estaban en lo más alto, empezaron a zascandilear por las filas del PP tratando de encontrar reubicación. Cosa que solo consiguieron unos, claro y otros no. Pero es que previamente había sucedido algo muy parecido con el PSOE en el poder de Felipe González, cuando tuvo que retirarse a sus cuarteles de invierno y asumir ser la oposición. Al final, esto que pasa en los partidos, es lo mismo que pasa en las empresas y en las familias. En los tiempos de bonanza todos se sonríen y se quieren y hasta trabajan en la misma dirección; pero cuando llegan las vacas flacas, cada uno empieza a pensar en su propio alpiste y llegan los abandonos y las separaciones… Solo los fuertes, los que verdaderamente conservan los principios y los ideales son capaces de sacarse a si mismos adelante y con ellos a los que están a su alrededor. En definitiva, los que resisten ganan. Esto deberíamos apuntárnoslo todos, cuando estemos en medio del océano metafórico agarrados a un tabla. Y en ese “todos” incluyo a los políticos, que son tan seres humanos como los demás, aunque a veces lo olvidemos. Pena me da un PSOE así, ya ven. Como pena me dio el PP en sus días de enfrentamientos internos. Llámenme romántica si quieren, pero es que soy una superviviente y mi manera de resistir es pensando que, en el fondo de cada quien, siempre hay algo que merece la pena.

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Deja un comentario

Back to Blog