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El síndrome de Rebeca

El otro día entrevisté a mi colega y amiga Carmen Posadas sobre su último libro reeditado, “El síndrome de Rebeca” y pasé un estupendo rato con ella, riéndome, gracias a sus reflexiones sobre la alargada sombra de los ex y a sus consejos sobre cómo deshacerse de ella. El libro de Carmen, que se editó hace treinta años, no ha perdido vigencia en absoluto. Todo lo contrario. Para empezar, lo que ella describió, basándose en la famosa película (Rebeca), se ha estudiado tanto en Psicología, en estas tres décadas, que hasta se ha bautizado el asunto con el nombre de su libro “El síndrome de Rebeca”; y para seguir, en estos tiempos en los que ya solo se puede hablar de monogamias sucesivas y que las parejas para toda la vida, parecen casi de Ciencia Ficción, es cuando los ex están más vigentes y cuando más necesario es saber “exorcisarlos”, o, lo que es lo mismo, sacarlos de la mente y el cuerpo como sea. Porque, que levante la mano aquel que haya tenido una relación larga e intensa y al que después de romperla no le haya quedado ni rastro, en ningún momento, de aquel con el que compartió buena parte de la vida. ¿Usted la está levantando? Perdone que no le crea…Solo quienes han tenido una única relación de verdadero compromiso se libran de la sombra del ex. Y se cuentan con los dedos de la mano. El caso es que Carmen, que se ha casado un par de veces, como yo, y que ha tenido algún que otro novio, como yo, sabe bien que la sombra de los ex se sufre en la propia piel por efecto del propio ex y puede también implicar padecimiento en la piel ajena, como le sucede a la segunda abnegada esposa sin nombre en la película “Rebeca” , Para liberarse del hechizo de los ex, Carmen ofrece en su libro algunas fórmulas gloriosas. Por ejemplo, la de escuchar quinientas veces esa canción que nos recuerda a él o a ella, hasta que acabemos aborreciéndola o esa otra de pensar, en el caso de que se nos pase por la cabeza reincidir, en ese dicho según el cual , los jarrones recompuestos pueden parecer nuevos, pero no pueden volver a guardar perfume. El tema es serio. Muy serio. Enormemente serio. Tanto como para que Carmen haya decidido, siguiendo el sabio consejo de Oscar Wilde tomárselo a broma, que es la mejor manera de afrontar los asuntos más serios. Pero eso sí, que las risas no impidan que todo el mundo sepa que, quien no se libera de sus ex y padece para siempre el “Sindrome de Rebeca” es imposible que rehaga su vida en otra relación… Y también que ligar, hablando sin parar de los ex, es, tomen nota, ¡absolutamente imposible!

La Gaceta de Salamanca

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