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Bestias humanas

Dicen algunos que los animales son bestias y lo son. No tienen entendimiento y por eso, creo yo, tampoco capacidad para esa crueldad refinada que caracteriza al ser humano y que le lleva a ser malvado hasta el delirio tanto con sus propios congéneres como con esos mismos animales a los que tilda de bestias, que a veces lo parecen infinitamente menos que él..El último incidente vergonzoso al respecto ha tenido lugar en nuestro país, en Erandio, donde además de poner a unos bueyes a llevar una carga extraordinariamente pesada por diversión los han dopado para conseguir que en el reto fueran más eficientes. Las bestias, después de correr despavoridas y sin fuerzas para arrastrar la carga como se esperaba, han caído muertas. Lo curioso de este caso, es que el propietario de los bichos, al hablar en televisión ha dicho que el doping está presente en otros deportes ¿¿¿???  ¿Acaso esto es un deporte? ¿Y quién lo practica los animales? Más allá del surrealismo de esta declaración, que una vez más muestran que los hombres tienen más miedo a que les pillen las trampas que a maltratar a los seres vivos, lo que se pone en evidencia es que el respeto a la vida de los animales y a su sufrimiento es inexistente en muchos lugares del mundo, y que muchos de esos lugares, para nuestra vergüenza, están en nuestro país.   Podremos discutir el asunto de los toros, como se ha hecho tantas veces,  pero teniendo en cuenta la vida exquisita del toro de lidia y su muerte mucho más digna que la de otros animales, repasemos antes,  si les parece, otros asuntos aún por resolver. Por ejemplo los toros con las astas incendiadas que se vuelven locos o los galgos colgados de los árboles o las gallinas hacinadas y con los picos cortados para impedirles que coman en esas granjas en las que quieren sacar más beneficio del posible o los cerdos desangrados lentamente entre chillidos insoportables o…. La naturaleza actúa en cadena y los animales se comen los unos a los otros para sobrevivir pero, si nosotros somos los racionales, ¿no podemos encontrar la fórmula para que sufran menos y para matar para vivir, pero no para reír? Byron dijo –o al menos es a él a quien se le atribuye la frase- que “cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro”. Yo no he llegado a ese punto, adoro a mi perro pero no lo pondría por delante de un ser humano. Ahora, quién maltrata a los animales sin piedad ¿sigue siendo humano? ¿o se convierte él mismo en una bestia?

 

La Gaceta de Salamanca

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