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“Mi filosofía es la de entregarme al destino y que venga lo que venga”

AMAIA MONTERO, cantante

Soy fan de Amaia Montero desde sus días en la Oreja de Van Gogh. Y tengo que agradecerle, además, que desde que nos conocimos hasta ahora, ha ejercido de madrina en todos mis programas de radio y televisión. Hasta que ella no me visitaba, no quedaban “oficialmente inaugurados” Y eso era así, por voluntad de ambas y porque siempre he creído que Amaia tiene el poder del talismán, el de dar suerte a los demás. Por eso y por mi cariño y admiración confesos, la echaba mucho de menos en esta página. Pero claro, la actualidad manda y tenía que esperar ese regreso que por fin se ha producido con su tercer disco en solitario. Le han pasado tantas cosas a Amaia en este tiempo ,que tan largo nos ha parecido a los impacientes, que ella sabía que su vuelta tenía que coincidir con la voluntad de querer volver. ¿Y quería volver Amaia ya? La respuesta es el título de su disco “Si Dios quiere, yo también”. “Tampoco ha pasado tanto tiempo.” –se queja Amaia- Y es cierto, pero se ha hecho largo no saber nada de ella desde ese último Rock in Rio Madrid, en julio de 2012. “Necesitaba desconectar de todo, porque el cansancio te mata la ilusión”-me explica. Por eso esperó a que las ganas o el destino la atraparan en su red y le fuera inevitable volver a ilusionarse y a darlo todo, como siempre hace. “Es que por mucho que preparemos lo que queremos hacer, al final es el universo el que decide.  Eso no significa que, aunque la vida tenga un plan para nosotros, nosotros no debamos trabajar para conseguir lo que queremos…, pero al final quien decide es quien decide. Así que está muy bien entregarse y tratar de disfrutar al mismo tiempo” Si hacemos caso a Amaia está claro que el destino tenía previsto premiar su talento con el éxito, porque a “Si Dios Quiere Yo También” no le hicieron falta más de 30 minutos para llegar al número 1 de los más venidos en ITunes en España y poco tiempo más para acabar convertido en número 1 en Argentina, Colombia, Panamá y así  hasta llegar a ser número 1 en 11 países. Gran parte del éxito se lo debe la cantante a “Palabras” esa canción, con video incluido, que le ha servido de carta de presentación y que habla de ese día en que las cosas se acaban definitivamente.  Le pregunto a Amaia si se encuentra bien, en un buen momento personal , porque todos pensamos que para cantar con sentimiento hay que vivir lo que se canta .Me responde con una enorme sonrisa: “Te aseguro que tengo las pilas bien cargadas y que estoy muy ilusionada, aunque por las letras parezca otra cosa; pero es que a mí siempre me da mucho más juego el desamor que el amor” Y así está el disco, repleto de rupturas y desencuentros amorosos “Es que cuando se acaba algo llegan cosas nuevas y es lo mejor que puede pasar. Yo creo que el duelo hay que pasarlo sacando una lección positiva de las historias vividas…Vamos que hablo de finales y despedidas, pero pensando en lo que viene después, que es lo que de verdad importa”.  Y lo que ha llegado después de esas letras llenas de desamores  ha sido el éxito, al que ha contribuido claramente el sonido británico del disco “Precisamente “Palabras”- dice Amaia- muestra perfectamente ese sonido británico que se ha conseguido gracias a Martin Terefe (el productor del disco, colaborador de otros artistas como Jason Mraz y James Morrison), que es un experto en eliminar los superfluo y en ir de menos a más. Y la verdad es que creo que el sonido inglés es el que mejor le sienta a mi música” Está claro que es un sonido distinto al de sus otros dos discos en solitario grabados en Milán y los Ángeles, pero yo creo que, además de por el sonido británico, por esas letras tan catárticas y por grabar con los músicos en directo “Eso desde luego –confirma Amaia- Grabar con los músicos en directo hace que el disco suene vivo y cálido y es ideal para luego salir de gira y que la gente lo reconozca. Y en cuanto a las letras, la verdad es que ha habido una evolución brutal”. En realidad supongo que esa evolución en las letras tiene que ver, además de con todo lo que ha vivido,  con todo aquello a  lo que ha tenido que enfrentarse desde que decidió quedarse “sola ante el peligro”; porque, no nos engañemos, las cosas no son iguales en un grupo que en solitario. “Eso está claro.-corrobora Amaia- Pero yo sabía lo que hacía cuando lo hice. Aunque eso no quiere decir que no recuerde lo bien que lo pasé con la Oreja de Van Gogh y a veces sienta nostalgia, sobre todo porque yo soy nostálgica de por si. Además no es que no me pueda olvidar de ellos, es que no quiero. Pero mi decisión fue firme y gracias a ella no solo he aprendido muchas cosas, sino que  he tenido que hacerlo a una velocidad de vértigo. Nunca me he arrepentido, pero si el balance es positivo o no solo lo sabré con los años”. Los años que pasan muy deprisa; tanto, que hablar de ese primer single de Amaia en solitario, “Quiero ser”, del que vendió 40.000 copias en su primera semana y que permaneció 13 semanas en el primer puesto de las radios españolas es como un viaje al principio de los tiempos. “Es que han pasado solo siete años, pero parecen muchos más…” Le pregunto si recuerda él éxito de ese título, que sonaba sin parar en todas partes “¡Como para no recordarlo! – me dice- Claro que sí!. ¡Si es que yo no podía más!. ¡Ya quería cambiar de single,  pero era imposible porque seguía arrasando! Fue increíble, la verdad”. Eso, con el primer disco en solitario. Es como para creer en Dios. Y dado el título del nuevo trabajo “Si Dios Quiere Yo también” la pregunta es obligada :“¿Amaia cree en Dios? “ Te lo decía al principio. Mi filosofía es la de entregarse al destino y que venga lo que venga. Es la filosofía de una creyente no practicante.”

 

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Amaia Montero nació en Irún en 1976, está soltera no tiene hijos , se enorgullece  “de haber ido aprendiendo de mis errores e intentar mejorar cada día”, se arrepiente “¡Uff! ¡De tantas cosas…! ¡Y de nada! Porque en el fondo, los errores me han enseñado muchas cosas” y llora “con la Injusticia” y ríe “con quien me haga reír”. A una isla desierta se llevaría música, le gusta la tortilla de patata y la cerveza con limón (“sobre todo en verano”),  tiene la manía de escuchar la música demasiado alta y de tener las puertas cerradas. No se le repiten los sueños de mayor le gustaría seguir siendo cantante y compositora (incluso se plantea componer para otros) y si volviera a nacer sería: “lo tengo muy claro: lo que soy”.

 

La Razón

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