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“El consumidor está cada vez más informado”

ILEANA IZVERNICEANU, Jefa de prensa y portavoz de OCU

A partir del 13 de diciembre se empieza a aplicar el nuevo reglamento sobre información al consumidor ¿eso significa que ya no se podrá ocultar, por ejemplo, la presencia de grasas trans?

A partir de ahora, la indicación del origen de la grasa es obligatoria. Es una de las novedades que incorpora la nueva regulación europea del etiquetado de alimentos que es de obligado cumplimiento en todo el territorio de la unión.

 

¿Y qué más será obligatorio en el etiquetado a partir de ahora?

Tiene que figurar la información sobre la identidad y la composición del alimento, es decir, la denominación del producto y la lista de ingredientes. También es necesario que aparezca  la información sobre la protección de la salud de los consumidores y el uso seguro de un alimento  (en donde caben las propiedades relacionadas con la composición que puedan ser perjudiciales para la salud de determinados consumidores. Por ejemplo, la presencia de alérgenos – sustancias o productos que causan alergias o intolerancias-, como gluten, crustáceos, huevo, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces o moluscos. La duración y el almacenamiento y su uso seguro, es decir, la fecha de caducidad y el modo de conservación y empleo. Y los efectos sobre la salud, incluidos los riesgos y las consecuencias relativas al consumo perjudicial y peligroso de un alimento. Por ejemplo, el aviso que debe aparecer en los alimentos con más de un diez por ciento de polialcoholes: “un consumo excesivo puede producir efectos laxantes. Y por último es obligatorio que se incluya información sobre las características nutricionales. Esta es una información alimentaria también obligatoria que debe verse claramente.

¿A qué le recomendaría usted a los consumidores que prestaran atención en las etiquetas?

Los aspectos que más valoran los consumidores son aquellos que tienen que ver con el etiquetado nutricional, tipo de grasa, sal, alergenos, etc  y al origen si lo pone. Es importante también revisar  la denominación comercial que define lo que es el producto y que en algunos casos está escondida en el etiquetado, para que pase inadvertida al consumidor.

¿Hay fabricantes que incluyen más información de forma voluntaria?

Como siempre, el fabricante puede incluir aquello que considere oportuno siempre que no induzca a error al consumidor. Lo más habitual  que suelen incluir los fabricantes de forma voluntaria es el etiquetado nutricional suplementario (todo lo añadido a lo que no es obligatorio), el origen y las alegaciones de salud, siempre que estén aprobadas y por tanto que tengan sustento científico.

Hay algunos aspectos que ahora son voluntarios (como el origen) que dentro esta norma tienen plazos más largos de aplicación y que están pendientes de estudio. Pero la idea es que gradualmente se incorporen al etiquetado obligatorio.

 

¿Las etiquetas de los productos españoles son iguales a los de los distintos países de Europa?

Sí. En su contenido obligatorio. Es un reglamento europeo de obligado cumplimiento para toda la unión. En la parte voluntaria decide cada fabricante

 

¿Y tienen alguna diferencia con la de EEUU?

Ahora  existen menos, pero no está armonizado y ha diferencia. Ninguno de los dos sistemas es perfecto, el europeo tiene ventajas en algunos aspectos y el americano en otros. En los dos el principio general es que el etiquetado no debe inducir a error a los consumidores. Esta cuestión es muy general y permite muchas prácticas que a veces son confusas.

¿Los productores pueden poner en las etiquetas la información adicional que deseen?

Si. El fabricante ( o el distribuidor en el caso de la marca blanca) debe incluir el etiquetado obligatorio. El resto, que puede ser el 70% del espacio disponible, lo decide el fabricante, ahí puede meter información adicional, pero también, publicidad, imágenes etc, que a veces tiene más fuerza como reclamo para el consumidor que la información obligatoria.

 

¿Y eso facilita la venta de sus productos?

Sí, es determinante y por eso lo hacen las empresas. Es difícil que un producto, por bueno que sea, se venda sin reclamos publicitarios.  Es una parte fundamental. Al consumidor lo primero que le llega es la vista y por eso se hacen envases y etiquetas que atraigan a los consumidores.

 

¿Pero de verdad los consumidores prestamos la atención necesaria a las etiquetas?

Más de lo que se piensa,  y cada vez más. El consumidor está más informado y es cada vez más exigente  y pide cada vez más información, no solo la que aparece en la etiqueta.

Varia si es un producto ya conocido, el consumidor ya sabe si le gusta o no, o si es producto nuevo.

Lo que más lee es la fecha caducidad y las condiciones de conservación y distintos estudios muestran que hay  interés en conocer el origen o las propiedades nutricionales, es más un porcentaje elevado estaría dispuesto a pagar un poco más, por conocer por ejemplo el origen de los alimentos.

Suplemento de La Razón

 

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