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“En mi casa la solidaridad está presente de enero a diciembre”

ESTRELLA MORENTE, cantante

Estrella Morente aún tiene un punto de tristeza en sus ojos azabache. La muerte de su padre y las circunstancias inexplicables en las que se produjo le han dejado huella en esa mirada penetrante suya que, de puro intensa, cuesta sostener. No es rencor lo que la embarga, sino ganas de desenmarañar un asunto de familia. No cejará hasta que lo consiga, pero, entretanto, también por su padre y con la fuerza que le infunde su recuerdo, Estrella Morente  a poner la magia de su voz inconfundible, en este ocasión al servicio de ritmos brasileños, en “Amar en paz” , su último trabajo. Fernando Trueba llevaba años con la idea de mezclar, en un cóctel inesperado,  las canciones brasileñas de siempre, la guitarra del niño Josele y la voz prodigiosa de Estrella Morente. La hondura musical del disco no deja indiferente a nadie. “El maestro Fernando me ha dado una oportunidad única de trabajar con la música brasileña. De adentrarme en los textos y en unas melodías que me han servido muchísimo como músico, como cantaora. Este trabajo me ha enriquecido de una manera inmensa -dice estrella-.  No se qué tiene esta granadina que convence no solo cuando canta, sino también cuando habla. Es una mujer tan sencilla y  cariñosa, que sorprende en cada encuentro. La pregunto cuál de esos temas míticos incluidos en el disco le ha dejado más profunda marca en el alma. “No te lo vas a creer –me dice sabiendo que sí la creeré-, pero cada tema está metido en lo más profundo de mi corazón. Desde “Mañana de carnaval”,  hasta “Amargura”, “Atrás de porta”, “Para decir adiós”, “El Baile de la desilusión”… No se decirte, porque cualquier de ellos está medido musicalmente  y compuesto de una forma que me hará llevarlo en el alma para siempre”. Más que en el equilibrio, en la mezcla está la virtud, para los que amamos las mezclas…, pero los hay contrarios a ellas. Los hay que quisieran que el flamenco fuera puro y no se mezclara con otros ritmos, por más que, al hacerlo, se agrande y llegue más lejos. “El flamenco es internacional ¿no? –me pregunta retóricamente Estrella- Siempre lo ha sido,  aunque antes estaba en sitios más pequeñitos y ahora en lugares más grandes, gracias a genios como mi padre o como Paco de Lucía, que lo llevaron por el mundo entero. Pero, claro, para eso era preciso acercarse a otros vecinos musicales que aportaban sus culturas y su saber hacer. No hay cosa más enriquecedora que el intercambio de cultura, que ese mestizaje que te hace avanzar no solo en tus propias sensibilidades sino también en las de países diferentes.”  Elegir bien el camino es el secreto del éxito. Eso y el talento. En este caso, el camino de Brasil lo ha elegido Fernando Trueba. “Estoy segura de que la música brasileña le va a hacer mucho bien al flamenco. – asegura Estrella- De hecho  los flamencos tenemos una gran fijación por ella. Y el flamenco más joven, que surgió, de alguna manera a raíz de Pata Negra, lo que es Ketama, La Barbería del sur y todos esos grupos que salieron del flamenco tan divertidos, tan geniales y que nos hicieron sentir tanto, venían del flamenco y se fueron –al menos muchos- a la música brasileña. Es el caso de Antonio Carmona que hizo esa versión tan genial de la Flor De Lis. Tenemos una fijación especial con la música brasileña y también con el jazz, porque son músicas de sentimiento y tienen mucho que ver”.

Me cuenta Estrella, mientras hablamos un poco de esto y otro de aquello, que su marido Javier Conde, es quien más escucha este trabajo y que fue él quien la animó  para que organizara sus compromisos y los de Josele y le diera el gusto a Fernando Trueba de hacer ese disco, con el que soñaba desde hacía tanto. Me habla de su matrimonio, de cómo conversan su marido y ella sobre música y sobre arte, de cómo se apoyan, de sus hijos Curro y Estrella –“Curro nos ha salido batería”- me apunta con orgullo-, y le digo que la imagen no puede ser más idílica. Se ríe en blanco puro antes de contestar: “No creas. Tenemos miles de defectos como todo el mundo, y nuestros problemas, nuestras hipotecas nuestras crisis, nuestras historias…¡Como todos los matrimonios!; pero. ante todo, existe la admiración, el cariño y la unión; y ya te digo como me apoya Javier. Con este trabajo se ha vuelto loco; lo escucha todo el rato: antes de torear, en el campo, se lo pone a los niños…”. Ya se que Curro, además de buen estudiante, que me lo recalca Estrella, es un gran batería, que se estrenó en el Teatro Español de Madrid; pero le pregunto, si él o Estrellita han heredado su arte. “Pues mira, tienen muchas habilidades, pero son niños y no me gusta exponerlos. No me gustan esos padres que obligan a los niños a tener una vocación por el talento que ellos tienen. Yo se que mis niños cantan, porque a Curro lo escucho y se que tiene mucho ritmo, pero también le gustan mucho los libros y para mí es muy importante; pero, más aún que sean niños sanos y que valoren todo, hasta un boli que les traemos cuando venimos de trabajar. Para mí eso es un privilegio”. Pensar en los niños, en estas fechas es pensar en la Navidad y al hacerlo, Estrella, como no, recuerda a su padre: “Alguien le preguntó un día si en estos días no nos volvíamos un poco hipócritas y él saliendo un poco de su teoría, que siempre decía “yo soy ateo”, -¡ya ves!, el ateo más creyente que he visto en mi vida, entre otras cosas, porque no se puede crear una misa flamenca más completa y respetuosa que la suya, y si no crees en algo especial y eterno no puedes ser así de grandioso y generoso- contestaba: ‘mire usted, la verdad es que, en estos días,  a nosotros lo que nos sale es el cariño y la verdad; lo que  debería  salirnos muchas más veces son esos abrazos que, a lo mejor, no nos damos tanto todo el año…’ En Navidad a todos nos sale el espíritu solidario, pero en mi casa desde enero hasta diciembre está presente la solidaridad, porque mi vida sin ella estaría vacía”.

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Estrella Morente nació en Granada en 1980. Está casada, tiene dos hijos y de lo que más orgullosa se siente es “del cante flamenco, de haber tenido un padre extraordinario y una madre que lo acompañó y fue igual de extraordinaria, y de haber encontrado en la vida un hombre excepcional, un sueño. Vive tan entregada a su familia, que no tiene tiempo para arrepentimientos Perdona, porque “sin perdón la vida no tiene sentido” y olvida “lo justo”. A una isla desierta se llevaría a su marido, a sus hijos y a su abuela “a mi madre la dejaría aquí, que se queja mucho de los bichos, pero la mandaría una carta todos los días” Le gusta la cervecita, una tapita, la tortilla de papas, el puchero, la cocina mediterránea y la fruta “pero sobre todo el agua, porque no sabe a nada”.  Más que manías tiene costumbres,  cada día sueña cosas diferentes, de mayor le gustaría parecerse a su abuela y si volviera a nacer sería…”la misma.

La Razón

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