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“La ingesta de proteínas es fundamental para tolerar los tratamientos de cáncer”

Dr. Javier Román García. Oncólogo Médico e Internista. Jefe de la Unidad de Oncología Médica de Hospital Ruber Internacional. Director Médico de Clínica Román.

 

Las personas que están en tratamiento de cáncer ¿deben hacer una dieta especial?

En general, las personas que están siendo sometidas a tratamiento para el cáncer deben realizar una alimentación equilibrada, rica en proteínas para lo que priorizarán los alimentos como carne, pescado, leche y clara de huevo.

Hay que tener en cuenta que los tratamientos con quimioterapia y radioterapia y  en gran medida la propia enfermedad oncológica, pueden contribuir a lo que llamamos estado hipercatabólico, es decir, un  consumo de las propias proteínas del paciente por su organismo debido al propio tumor, deteriorando fundamentalmente  su masa muscular.

Además no se debe olvidar un adecuado aporte vitamínico fundamentalmente consumiendo frutas frescas y verduras pero siempre evitando que la saciedad precoz, que a veces se produce, impida una adecuada ingesta de proteínas que es fundamental para tolerar adecuadamente los tratamiento para el cáncer.

 

¿Por qué dicen que algún tipo de especias como la cúrcuma, están especialmente recomendadas en su dieta?

En relación a la nutrición de los pacientes con cáncer se escriben con frecuencia muchas recomendaciones que carecen de base científica suficiente. En el momento actual no existen evidencias demostrativas de que la cúrcuma tenga propiedad anticancerígena alguna y no existe informe alguno de organizaciones sanitarias nacionales o internacionales que recomienden su uso en el contexto de la nutrición del paciente afectado por cáncer.

 

¿Este tipo de dieta, antes del tratamiento sería preventiva de la enfermedad?

Las dietas con alto contenido en cúrcuma no han demostrado ningún beneficio para los pacientes con cáncer, ni de forma preventiva ni de ninguna otra forma.

 

Últimamente, algunos alimentos que forman parte de nuestra dieta diaria como el azúcar, los lácteos, las carnes rojas, grasas están siendo bastante cuestionados ¿son perjudiciales? ¿Habría que eliminarlos de las dietas?

En general existe una asociación entre determinados tipos de alimentos y el cáncer. Asimismo, la obesidad está claramente asociada a diferentes tumores por lo que se recomienda que la dieta, para cualquier persona, sea suficientemente equilibrada para evitar la obesidad y por lo tanto el incremento en la frecuencia de aparición de algunos tumores. Es por ello que el exceso de azúcares o grasas en la dieta debe evitarse claramente pero no es recomendable su eliminación absoluta.

Asimismo la eliminación de la leche de la dieta no previene el cáncer el modo alguno ni empeora el pronóstico de los pacientes que la consumen. Últimamente hay una campaña contra el consumo de leche vinculándola al desarrollo del cáncer o al empeoramiento del mismo que carece por completo de base científica. Es un magnífico alimento, muy completo y que permite eliminar total o parcialmente su contenido de grasa lo que puede ser incluso recomendable.

Las carnes rojas se han vinculado a una mayor frecuencia de casos de cáncer digestivo pero no debe ser eliminada de la dieta de forma absoluta aunque su consumo si debe hacerse con moderación.

 

También se habla de las bondades de las frutas y verduras para la salud en general y para prevenir el cáncer en particular, pero ¿previene igual una fruta y una verdura ecológica o de temporada que una de invernadero y procedente de cámaras?

No hay estudios que demuestren la superioridad de las frutas o verduras frescas respecto a las de invernadero o procedentes de cámaras pero es cierto que algunas de las propiedades de estos alimentos pueden verse comprometidas por su almacenamiento. Como norma general el consumo de alimentos más naturales, bien cuidados, más frescos y con menos conservantes es mejor que aquellos que no tienen estas características, siempre que esto sea posible. Si todas estas características no pueden cumplirse, en cualquier caso creo que deben consumirse frutas y verduras de forma abundante aunque sean conservadas.

La sociedad estadounidense del cáncer recomienda, comer una variedad de alimentos saludables, principalmente de origen vetegal, adoptar un estilo de vida físicamente activo, mantener un peso saludable a lo largo de la vida y limitar el consumo de alcohol a 2 o 3 bebidas por semana… Sin embargo esto no asegura que no se pueda desarrollar un cáncer ¿no?

Es cierto.  Nadie nos asegura la salud, y en oncología tampoco pero hay una relación estadística y científicamente probada entre comer de forma saludable, hacer ejercicio, no fumar, no consumir alcohol, mantener relaciones sexuales seguras y no tener obesidad con vivir más y vivir mejor y esto sirve también para disminuir las posibilidades de contraer un tumor. Por lo tanto, cumplir con esas recomendaciones es positivo y disminuye el riesgo de enfermar de cáncer y de padecer otras enfermedades.

 

En todo caso, ¿hay que diferenciar entre la dieta de prevención del cáncer y la dieta más adecuada durante el tratamiento de la enfermedad?

Sin duda. La prevención del cáncer o mejor dicho, la menor probabilidad de desarrollar determinados tipos de tumores, se logra consumiendo frutas y verduras abundantes, evitando los excesos de azúcares, grasas y alcohol, moderando el consumo de carnes rojas y de productos ahumados y evitando la ingestión de bebidas excesivamente calientes entre otras cosas.

Sin embargo, en el paciente que ya está en tratamiento por un tumor, nuestro objetivo es que esté bien hidratado y bien nutrido, que tenga un buen aporte de proteínas y vitaminas, eliminando alimentos que puedan producirle malabsorción y alteraciones digestivas. Para ello muchas veces tenemos que fraccionar su alimentación diaria en 6 ó más tomas espaciadas en pequeñas cantidades para que mejore la tolerancia, eliminar los alimentos muy condimentados o con fuertes olores o que le sean desagradables lo que ocurre con frecuencia con las carnes. Es muy importante que el cuidador o cuidadores de un paciente oncológico que no tiene apetito y que se resiste a comer, lleguen a “acuerdos” con el paciente para elegir aquello que puede apetecerle más dentro de su desgana para que el “saldo alimenticio” al final del día sea suficiente y no se desnutra. Es una labor compleja pero que puede ayudar enormemente a los pacientes. En ocasiones los oncólogos tenemos que medicar a los pacientes para mejorar su apetito o prescribir suplementos nutricionales o formas especiales de alimentación para conseguir buenos balances nutricionales.

 

La Razón

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