Menu
Menu

“Interactuar con el público es increíblemente fructífero”

SOLE GIMENEZ, cantante

Sole Giménez y yo nos conocemos hace años y somos de la misma quinta. Por eso encontramos tantas cosas en común en los recuerdos y también en sus canciones que, cantadas o escuchadas, han servido de telón de fondo a tantos episodios de nuestras vidas.  De aquel “Cómo hemos cambiado” que ahora Sole retoma en un disco nuevo de grandes éxitos, han  pasado treinta años, en un chascar de dedos. Lo que no se es si hemos cambiado a mejor o a peor…”Yo quiero pensar que a mejor. No se, todo ha pasado tan rápido en estos treinta años sobre los que he tenido que reflexionar para hacer este disco…Repasar las canciones que recogen partes íntimas de mi vida o historias muy personales es también hacer una revisión de mi propia historia. Algo así como abrir un álbum de fotos y ver cómo era yo hace treinta años y cómo soy ahora”. Está claro que Sole se siente satisfecha con la  mujer que es hoy y que mira sus fotos de antaño, de esos treinta años que se le han pasado sin darse cuenta, y en los que ha dejado su sello en ese mundo de la música, con serenidad. Lo que ya no se es si le gusta cómo ha evolucionado el panorama musical desde aquellos años en los que, algunas de sus canciones, como “Alma de Blues” o “Mi pequeño tesoro”, se vendían cientos de miles de copias…              “Trescientas, cuatrocientas mil copias, sí. Ahora eso es impensable. Ahora es todo tan diferente como para que yo me haya vuelto “indie”. Porque este disco lo produzco yo y lo financio yo. No he querido seguir perpetuando una forma de industria que sirvió unos años, pero que ahora, al intentar trasladarse a esta época, que ya no es la misma, se traduce en contratos muy desequilibrados y muy injustos para el artista y para el músico. Y no he querido seguir perpetuándola porque creo que está obsoleta.” Hablamos de lo difícil que es saltar al vacío sin red y ella me cuenta que da mucho miedo, pero que el que no arriesga no gana y que ella ha decidido apostar por el futuro. Le ayudan las redes sociales, a través de las cuales los artistas tienen más fácil estar en contacto con el público y saber que, ahora que ya casi no se venden discos, lo que hay que hacer es conciertos, actuaciones y todo lo que suponga interactuar con el público. “Esa interacción es increíblemente fructífera. –dice Sole- Yo por ejemplo, para hacer este disco pregunté en las redes qué canciones querían que estuvieran. Hice mi encuesta particular y me contestaron mil personas, que no está nada mal…  Quería que hiciéramos el disco entre todos, porque además siento que tiene que ver con la vida de mucha gente que conoció esas canciones, las disfrutó y las hizo suyas” El hecho de que esas canciones tuvieran tan buena respuesta en su día no asegura el éxito, pero desde luego ayuda. Es, un poco, como jugar con un as en la manga. Y menos mal, porque en esta época “indie”, como dice Sole, sacar un disco es tan arriesgado que ella debe haber sido si no la única mujer que ha sacado uno en España esta Navidad, una de las pocas. “Es que hay muchos hombres haciendo discos en este momento, pero chicas muy pocas. Aunque es cierto que los hombres siempre han tenido más proyección en solitario que las mujeres. Yo creo que se debe a que las mujeres somos más fans y solemos ser más fans de hombres.  Y también el hombre tiene un talento, en general, para la música, que ha sabido explotar muy bien, mientras las mujeres nos quedábamos en márgenes. Cantautoras, por ejemplo hay muy pocas y cantantes hay más, pero artistas un poco más completas, no demasiadas” La conclusión es que también hay desigualdad en la música porque es un mundo totalmente de hombres. Y en eso, en estos treinta años, ha cambiado muy poco: “Yo no he conocido en treinta años a una mujer que dirigiera, no una compañía entera de discos, sino, digamos un país… Bueno, la directora de uno de los países de Warner era una; todo lo demás han sido hombres siempre” Hay cosas que parecen inamovibles. Aunque cuando vaya cambiando esa industria tan obsoleta, es posible que por fin también haya hueco para las mujeres. De momento, algunas, como Sole, se reinventan a ellas mismas fuera de las discográficas.  Con este nuevo disco lo ha hecho, además, adaptándose al siglo XXI y pidiendo protagonismo a sus fans, que han grabado sus versiones particulares de “como hemos cambiado” para ella. “Como te decía antes,  yo sentía que esa canción no era solo mía y que contaba muchas vidas, porque cada uno de nosotros hemos pasado por alguna situación similar a la que cuenta la canción. Por eso les pedí que lo hicieran y estoy muy contenta y muy agradecida”.  Una reinvención de este tiempo. Pero años atrás Sole se reinventó abandonado uno de los grupos más exitosos de España. “No te puedes estancar. Y menos si no estás bien. Tienes que intentar buscar las maneras para que tu trabajo se haga en las mejores condiciones y dar los pasos para apostar por tu felicidad. Y eso fue lo que hice… Pero luego no estado siempre sola, porque vas haciendo una red de amigos y de cariño que te hacen estar acompañada”. Por eso tantos grandes profesionales como Serrat, Herbie Hancock, Ana Belén, Milton Armando Manzanero, Miguel Ríos o María Dolres Pradera, entre otros, han cantado con ella. “Son las satisfacciones que te da llevar 30 años al pie del cañón… Como que en este disco haya colaborado Josemi Carmona, Jorge Pardo, Pepe Rivero o Melon Lewis. Es un auténtico lujo. Es impagable, realmente.” Le digo que lo que es impagable es el IVA y Sole me habla de eso, y de la falta de apoyo a la cultura, pese a que conforme los signos de identidad de un país…Y de la pasión que pese a todo ponen los artistas y creadores en las actividades culturales nada fomentadas…”La cultura nunca ha estado apoyada. Nosotros no somos como los franceses que dignifican y valoran su talento y a sus creadores… Y así nos va”

 

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Sole Giménez nació en París en el año 1963. Está divorciada, tiene dos hijos y se siente orgullosa de que sean buenas personas. Se arrepiente “de no haber dicho antes que no. Perdona y, sobre todo, olvida. A una isla desierta se llevaría a una persona. Le guasta el agua y, como vive en el Levante desde hace tanto, cualquier tipo de arroz. Es muy ordenada y  no le gusta que le muevan sus cosas, pero sin llegar a la manía porque “no me gusta estar esclavizada”. De pequeña soñaba con un robot que la aterraba, pero desapareción con el tiempo. De mayor le gustaría ser todavía más persona Y si volviera a nacer sería…”Pues no se si árbol” “¿Árbol?”  “O quizás mar. Si sería mar”

 

La Razón

Back to Blog

Comentarios

Deja un comentario

Back to Blog