Menu
Menu

María José Carrascosa

Han pasado nueve años. Nueve. Intento recordar qué hacía yo hace nueve años y todo lo que ha pasado en mi vida desde entonces y no puedo evitar pensar que, hace 8, nació mi hijo Luis.  María José Carrascosa ha pasado toda la vida de mi hijo y un año más en la cárcel,  sin  ver a la hija cuya custodia le había otorgado un tribunal español. ¿Tan poco valen nuestras leyes como para que EEUU pudiera saltarse a la torera esa sentencia, establecer otro proceso de divorcio y custodia y hallar a María José culpable de secuestro? No puedo ni imaginar siquiera como habrán sido los días y las noches de estos nueve años separada de su hija y compartiendo la vida con criminales, pero sí se que no se me irá jamás la imagen de María José con grilletes en las manos y los pies.

El amor es una lotería, es cierto, pero visto como actúan las legislaciones de los distintos países y como lo hace la nuestra, es mejor que los matrimonios mixtos no incluyan en sus pruebas amorosas a los hijos. O que si lo hacen piensen que es muy posible que los pierdan en el que caso de que se les tuerza el cariño. Le ha pasado a muchas mujeres y hombres españoles que han perdido de vista a sus vástagos, tras romperse los compromisos. Porque, todo hay que decirlo, parece que tener la nacionalidad estadounidense o argentina, por ejemplo,  ata mucho más a la tierra que la española. Y me explico. En esos dos casos, como en tantos otros –ya de países musulmanes, ni hablamos- es casi imposible que un hijo nacido en su suelo se vaya de allí, si su el progenitor de la misma nacionalidad no lo acepta. Sin embargo, en el caso de los padres españoles, quien sabe por qué, parece que no sucede lo mismo. No es que los tribunales los traicionen y se pongan del lado del cónyuge extranjero…, es  que, o no tienen las suficientes ganas o no tiene las suficientes fuerzas para salir victoriosos en una batalla contra cualquier tribunal de otro país. Si mañana uno de mis hijos me dijera que quería tener un hijo con una persona que no fuera española le diría que tomara todas las medidas pertinentes que se pueden tomar. Él me hablaría de que el amor no conoce fronteras  y yo le diría que no hay mejor forma de querer que la de prever y le contaría la historia de María José Carrascosa.

 

La Gaceta de Salamanca

Back to Blog

Comentarios

Deja un comentario

Back to Blog