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“ Si no hay sitios para patinar y en la calle nos multan ¿dónde patinamos?”

DANNY LEON,  Skater

Danny León tiene carita de bueno. Si no fuera por la gorra vuelta para atrás, nadie pensaría que anda metido en…¿Es que acaso ser un skater es ser un marginal? Pues no. Pero eso creen algunos. La ignorancia y el miedo a lo desconocido hace pensar que los skaters son lo que no son. Y no son grafiteros, ni revoltosos. Ni siquiera revolucionarios. Son unos chicos bastante tranquilos a los que les gusta patinar sobre una plataforma. Como muestra, Danny Leon, el principal representante español  de este deporte adorado en EEUU y  casi rechazado en nuestro país. Le pregunto cómo fue su flechazo con el skate y no es que se remonte a hace tanto tiempo, pero si once años atrás, cuando tenía él nueve “Empezaron a construir un skate park en frente de mi casa. Al principio creía que era una piscina de verano o algo así, pero cuando lo inauguraron vi a gente patinando. Al poco bajé con un amigo, que le pidió dinero a su madre para comprarse una tablilla para probar y nos pusimos a patinar. Y hasta ahora” Danny tardó muy poco en competir. Apenas un mes después de haber probado a subirse a la tabla.  Fue entonces cuando sus padres se enteraron de que patinaba. Su madre, recién operada de la espalda, en la cama, escuchó su nombre por los altavoces. Entonces se levantó como pudo y, desde la ventana, vio a su niño encaramado a es artilugio. Desde esa primera competición sus padres  no dudaron en apoyar a Danny. El debía tener dotes desde el principio, aunque dice que para aprender hay que caerse mucho. Y que se sigue cayendo. “No cuento las veces que me caigo. Por suerte, en serio, solo me he caído una vez, que me tuvieron que llevar al hospital porque me quedé inconsciente. Lo otro han sido…, pues que me han operado de rodilla, varios esguinces…, pero todo muy distanciado” Danny es un crack, da gusto verle patinar. Y los skaters lo veneran. Los que no lo son, ya es otra cosa. Muchos lo miran con malos ojos. Como algo peligroso, callejero… “Digamos que es como cultura urbana. Como el grafiti o el break dance. Todo viene de la calle. Por eso no esta bien visto. Pero una vez que te metes en este mundo y lo conoces la cosa cambia. Por ejemplo mi madre ya ha comprobado que hay mucho colegueo, pero ni vandalismo ni nada de eso. Lo de los grafiteros no tienen nada que ver. Te pude gustar la ópera y ACDC…, pues igual los grafitis y el skate. No es algo que esté relacionado. Yo no tengo ni idea de break dance ni de grafitis y hago todo  lo que sea sobre una tabla”. Me cuenta Danny que siempre se le  dieron muy bien todos los deportes, pero que ninguno le enganchó como el skate, quizás por la libertad que se siente sobre una tabla. Se lo tomó tan en serio desde el principio que, a los siete meses de empezar a patinar, consiguió su primer patrocinador. Ahora  tiene siete. De bebidas, de gafas, de relojes, de zapatillas, de tablas,  de ropa e incluso de una tienda de skate.. Vamos que si se tratara de cualquier otro deporte estaría ganando un pastón. “Tú lo has dicho. Todo el mundo se piensa que gano un pastón, como los americanos, pero aquí vivir del skate es muy difícil. Yo creo que lo hacemos cuatro o cinco. Y vivimos. Tiramos para adelante. Y ya. Por eso, entre otras cosas me quiero ir a EEUU. Allí. Si aquí lo primero es el fútbol y luego la moto GP, allí, no sé, pero el skate está a la altura de la moto GP. Hay nombres famosos como el de Tony Hawks, que es el típico que conocemos por los videojuegos. Y en los XGames, que son una especie de juegos olímpicos, el skate es uno de los deportes estrella como el Snow o la BMX” En España, según me cuenta Dani se hacen mini competiciones. E incluso hay eventos donde va gente de alto nivel representando a España y a veces vienen desde el extranjero.  Pregunto a Danny por las chicas patinadoras  y me dice que hay algunas muy buenas en España. Sobre todo del Norte. De Santander, Barcelona, País Vasco…”Poco a poco están subiendo el nivel.” Y eso que no lo tienen fácil. Ni ellas ni ellos. Y no solo porque haya que invertir en diversas tablas para hacer descenso o para dedicarse a las rampas y a los bordillos, sino porque no pueden patinar por la calle. La policía les multa “Antes había una normativa que era ni bicicleta, ni patines ni skate; pero solo lo aplican al skate. Tú te vas por Sol, por ejemplo, y te encuentras con gente que se mueve en bici rapidísimo y también con gente que patina muy rápido…, pero al que va con un skate le multan…Está tan mal visto que, por ejemplo, no nos dejan patinar al lado del Congreso. Se piensan que por ir con unas ruedas por la calle se va a romper el suelo; pero es solo que el skate hace más ruido que una bici o unos patines. Por eso piensan que se va a romper” Cada vez hay más skaters, pero menos sitios en los que se permite patinar. Y claro, ellos se quejan. “Es que, ya que no nos dejan patinar en la calle, deberían habilitar sitios para patinar ¿no? Porque yo, por ejemplo, soy de Móstoles y allí han cerrado el skate park donde yo comencé a patinar, para hacer un parking de coches. Si nos quitan el sitio para patinar y en la calle nos multan ¿dónde patinamos?

DANNY LEON

Danny León nació en Móstoles (Madrid) en 1994. Dice que tiene novia “más o menos” y que de lo que más orgulloso se siente es “de haberme sacado el carnet de coche. No sabe de qué se arrepiente, perdona pero que no olvida y le gustan las hamburguesas y el agua Es muy desordenado en su casa pero super ordenado en los hoteles. Le encanta hacer creps y comérselos. Sueña con irse a EEUU y estar por allí mucho tiempo. De mayor le gustaría seguir en el mundillo del skate dedicándose al asunto audiovisual o de fotografía. Si volviera a nacer se reencarnaría en un perro “porque es el dueño de la casa: Todo se hace para él y a él, que no hace nada le dan de comer, le acarician”. ¿Y si le abandonan? “Bueno es que quien abandona a un perro es lo peor”. Lo dice mientras acaricia a uno, después de contar que hizo el bachillerato en francés y que habla ingles por los viajes del skate y las películas. Luego se levanta, sonríe, se sube a su tabla y se va, sobre ruedas, y con su pinta de buen chico…

 

La Razón

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