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“Lo único que me inventé fue lo de que el piloto estampara el avión”

FRANCISCO NARLA, escritor

 

Que Galicia es tierra de secretos y misterios es innegable, pero en los últimos tiempos parece que más, porque de ella salen escritores que plantean enigmas que no dejan indiferentes a sus lectores.  Y menos aún , si se parecen tanto a la realidad que dan miedo. Es el caso de la historia que se plantea en “Caja negra”, la novela firmada por Francisco Narla, cuyo parecido con la tragedia aérea ocurrida recientemente en los Alpes Franceses ha provocado mucha curiosidad y un cierto temor. ¿Acaso su autor poseía una bola de cristal o sencillamente quería advertir con su relato premonitorio de la inseguridad aérea? “No. En absoluto. En el epílogo de la novela cuento que esta historia está basada en un caso real, el del caníbal japonés y por eso cuenta como se graban las sicofonías… Pero lejos de advertir de nada, yo la escribí para entretener y para que el lector pasara miedo por la noche y le costara dormir. No tenía carácter de  denuncia ni nada parecido. Eso sí, para conseguir que pasara miedo y que todo fuera creíble quería contrastar la información y describirlo todo con detalle, porque, como lector empedernido que soy, cuando se dice o se hace algo mal en un libro me molesta y yo, como escritor, intento no defraudar a mis lectores”. Me cuenta Francisco también que a todas sus novelas las precede una investigación exhaustiva, incluso hasta extremos tan estúpidos, según él., como consultar cartas astronómicas para ver la posición de las estrellas cuando describe, aunque no ponga las constelaciones. Con esa dinámica de trabajo, no podía dejar de comprobar al detalle todos los datos de “Caja negra”. “Tanto que me empeciné en conocer bien el mundo de la transcomunicación instrumental, de cómo se graban las sicofonías e intenté afrontarlo sin desdén y pensando seriamente que, aun siendo matemático, quería hablar con esa gente. Investigué junto con  varios periodistas el caso del caníbal japonés, y también la aviación, que ya tenía cerca –Francisco es piloto, comandante de una línea aérea-… Pero viajé a Bangkok para meterme en los suburbios y buscar las peleas de peces luchadores, para que fuera un escenario de la novela e hice un montón de investigaciones…, y lo único que me inventé y que, de hecho, por un momento pensé: “¿no te habrás pasado?”, fue precisamente lo de que el piloto estampara el avión… O sea, lo único que no era real, irónicamente, al final se ha convertido en realidad.” No es ni fácil ni cómodo  pensar que una tragedia imaginada, de pronto, se hace realidad, pero lo cierto es que así ha sido y que su novela “Caja negra” ha cobrado vigencia. Le pregunto si está de moda el género de misterio y terror, especialmente entre los escritores gallegos, y después de contarme que, simplemente, han cambiado las tendencias y que parece que existe mucho  interés por estos temas, Narla me habla de su caso particular “En realidad –asegura-yo pensé que nunca volvería a escribir de esto. Porque, como tú bien sabes, a mí me llega el éxito con “Assur” y lo lógico  que se espera de mí, a partir de ese momento, es que saque cada año y medio una novela histórica y me vaya ganando los garbanzos hasta que deje de volar. Y si hay suerte, alguna venderá 200.000, otra 50.000 y todos tan felices…” Le digo que habla de cifras muy altas en un momento editorial muy complicado y casi me contesta a la gallega, pero acaba confesándome que de “Assur”, entre tapa dura, blanda, bolsillo y círculo de lectores debe llevar unos 70.000 ejemplares vendidos. Muchísimos para los tiempos que corren. Suficientes, desde luego, para afrontar con ánimo la siguiente que, en el caso de Narla está tapando “Caja Negra”. No debe ser fácil, tener que cederle el espacio de una nueva novela a otra anterior.  “Es muy difícil. Porque “Donde aúllan las colinas” era mi niñita. Una novela de aventuras con trasfondo histórico y muy ecológico donde la historia era real y está presente. Especulo con la posibilidad de que, después de vencer en la batalla de Munda a Pompeyo, Julio César acampa tres meses por España y se obsesiona con el oro gallego y concibe unos planes que le saldrán mal precisamente porque unos alimañeros dejan con vida a un lobo que los perseguirá hasta la misma Roma. Podría ser real, pero me aprovecho del hueco que los historiadores no rellenan… Y tenía muchas ganas y creo que era el momento adecuado…,pero, hay que plegarse a la realidad” Y la realidad es que el éxito renovado de “Caja negra” ha hecho que Narla tenga que dejar dormir su novela, lo que lejos de ser un contratiempo es todo lo contrario y supone que, a partir de ahora, se pueda convertir en un privilegiado en su carrera literaria  y que, en vez de  tener que sacar una novela histórica al año, se pueda permitir escribir lo que le apetezca. “Claro. Porque como “Caja negra” es un thriller y resulta que  después de haber tenido éxito como escritor de novela histórica ahora un thriller sale bien pues a lo mejor la siguiente puede ser una novela juvenil y no me la tiran a la cabeza”. Le digo que en realidad ha tocado todos los palos porque “Assur”, además de aventuras e historia, tiene amor y me dice que él cree que las novelas en las que se incluye un poco de todo suelen ser mejores “los géneros solo sirven para colocarlas en uno u otro estante. En todo caso, sí que tengo una novela romántica en el cajón que podría escribir…;pocos lo han conseguido, pero nunca se sabe. De Ken Follett se esperaba una novela al año de espías, dio el paso a la histórica y le ha ido tan bien que puede hacer lo que quiera. Bueno, pues a mí “Caja negra” me ha puesto en una posición que no  si significa que no voy a poder hacer nada , que voy a poder hacer thriller,  o que voy a poder hacer histórica…, tendremos que esperar un poco  para ver cómo rehacer el mercado”.  Pues ahora soy yo la que saca la bola de cristal para anticiparles que Francisco Narla hará y con éxito,  lo que le de la gana…Ya lo verán.
PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Francisco Narla nació en Lugo en 1978. Está casado, no tiene hijos, se siente orgulloso “de haberme levantado siempre que me han tumbado”, se arrepiente “de lo que no he hecho”, perdona, pero no olvida mucho, a una isla desierta se llevaría libros. Le gusta comer y beber de todo y en abundancia y dice que su mejor manía es “intentar no ser maniático”.  Fuma, bebe “y fui un golfo de joven”, no se le repiten los sueños “al revés, duermo muy mal y poco, y tuve muchas pesadillas que con los años se han ido pasando, pero ningún sueño que se repita”. De mayor le gustaría ser joven y si volviera a nacer le gustaría ser mujer.

 

La Razón

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