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“La televisión es efímera, el teatro siempre queda”

EDUARDO ALDAN, Actor, guionista, presentador

 

Algo de Peter Pan  hay que tener para  pasar diez años negando la existencia de Espinete sobre un escenario, mientras se recuerda hasta el lagrimón la infancia perdida. Y eso es lo que ha hecho  -y seguirá haciendo hasta Navidad ,en diez últimas funciones- Eduardo Aldán con “Espinete no existe”. Y no sobre un escenario cualquiera, sino sobre uno de la Gran vía de Madrid, el Broadway patrio.  Concretamente el del teatro Compac.Es todo un éxito impensable para casi ninguna obra, a menos que esté tocada por una varita, que debe suponer una enorme alegría para su creador, pero también el esfuerzo de ir variando para no volverse loco. “En el teatro cada función es única. Aunque el texto es el mismo y el actor también, el público no y eso hace que sea siempre diferente. Y más en un espectáculo como este que está muy vivo, porque rompo la pared y hablo con la gente para ir viendo lo que siente.  Si no existiese ese aliciente nuevo cada día sería insoportable, porque llevamos mil trescientas o mil cuatrocientas representaciones.” La ventaja de este espectáculo, es que, como Aldán es, además del intérprete, el guionista y el director, puede hacer lo que le de la gana y permitirse jugar constantemente. Es cierto que hay temas inevitables, pero también que puede improvisar sobre ellos para ver como reacciona la gente, ahora ya, de todas las edades. “Desde luego. Lo que empezó siendo únicamente un espectáculo para mi generación, de repente pasó a ser para todas las edades y generaciones. Me he llegado a encontrar en la primera fila con una mujer, su madre y su hija riendo y emocionándose con “Espinete no existe”. Supongo que lo que cuento, que yo creía particular, es en realidad universal y esa es la clave del éxito.” Así debe ser, porque aunque Aldán hable de iconos muy concretos de los años 70 y 80, basta con cambiar los juguetes y los personajes para dejar al descubierto que lo que hace  reír y llora a los niños de una generación o de otra es más o menos lo mismo.  Pero si alguien piensa que es una comedia facilona, frívola sin más interés que el del puro recuerdo está equivocado. Y si no que se lo pregunten al mismísimo Luis María Ansón que la puso por las nubes “Cuando leí su crítica me sorprendí muchísimo y dije “qué tío más majo”. Salió muy contento y creo que se emocionó mucho, precisamente porque no es una comedia para pasar un buen rato y ya está. Mi intención es utilizarla para contar  cosas que para mí son vitales. Y sobre todo para que cada cual se mire por dentro y se diga: “¿soy como creía que iba a ser cuando era un niño” ¿Cumplí mis deseos” . Así, al menos algunos, saldrán diciendo: “a partir de ahora voy a seguir mis impulsos infantiles y a luchar por esos sueños que tenía abandonados” Le pregunto por el título “Espinete no existe”, que ha resultado un acierto. “Es pura provocación. Parte del juego. Decir que Espinete no existe es como un revulsivo para tantos para los que forma parte de sus recuerdos que dicen “¿cómo que no existe?”: Yo no hablo de Espinete más que en el título. Pero aparece en la esencia de los recuerdos, en el plantearse si lo que nos contaban en la infancia era verdad o mentira. Y además viene amparado por una canción infantil, que es pura poesía :“tengo pinchos en la espalda pero por delante no, para que cuando te abrace no te pinche el corazón” .  Alguien pensará que a Eduardo Aldán la nostalgia no le dejan mirar hacia delante, pero no es verdad. Aldán es hiperactivo y no para. Se deja tanto la piel en “Espinete no existe” como  en cualquier otra cosa de las que  ha hecho o hace, que son muchísimas. Fue mago, presentador de televisión, actor, director de programas…”Pues sí, el último Sopa de gansos”, el año pasado, que era un gran cabaret de comedia para Mediaset… Pero sí: he hecho de mago de guionista de director…, para mi todo es parte de lo mismo, de lo que he ido aprendiendo en todo este tiempo que llevo trabajando sin parar”. ¿Sin parar? “Bueno, no. Yo todos los años paro los dos meses de vacaciones escolares que paraba de niño. Julio y agosto. No cojo trabajo,ni bolos, ni actuaciones…Es a lo que me agarro para no parar durante el resto del año”. Se lo puede permitir y eso que aunque pasara por Disney, Desesperado Club Social o Caiga quien caiga y lleve diez años en la Gran Vía no es súper, súper conocido…”Es que yo creo que el teatro es algo minoritario. Quizás en otros países el teatro vuelve a sus figuras estrellas, pero aquí no . Aquí lo que hace estrellas es la televisión y el cine de vez en cuando. El teatro es minoritario y cada vez más, por que nos han frito a todos con el IVA cultural… Aunque quienes te han visto en el teatro no te olvidan. En la tele te pueden olvidar de un día para otro, en cuanto dejas de salir; pero si te ven en el teatro, te recuerdan para siempre. La televisión es efímera y el teatro siempre queda.”  Digo yo que, después de Espinete habrá vida y que Aldán ya estará pensando en ella…”Claro. Estoy pensando, por ejemplo, en cambiar de género y hacer un espectáculo de terror, donde la gente sienta escalofríos y tiemble en sus butacas”. Le digo que igual eso lo conseguía rápido con un espectáculo político y que si se le ocurre alguna idea, como guionista, para que los líderes políticos incorporen a sus discursos de campaña…”Pues sí. Una frase que no es mía, muy adecuada para estos tiempos: “el nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando” No hay nada como descubrir que hay formas de pensar muy diferentes a la tuya y que todas pueden convivir y ser compatibles…”

 

 

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

 

Eduardo Aldán nació en Vizcaya, en el año 73, pero se crió en Portugalete. Está soltero y sin hijos. Se siente orgulloso de haber conseguido “lo poco que sea por mi mismo, sin tirar de favores ni de nadie que me haya apadrinado”. Se arrepiente “de las cosas en las que no he tomado las riendas al cien por cien y me he dejado influenciar”. Llora con la desgracia de la gente, perdona siempre, pero nunca olvida. Dice que no pinta nada en una isla desierta: “necesito a la gente para sentir que estoy vivo.” Le gusta beber agua y comer “las croquetas de mi madre” Tiene muchas manías, entre ellas la superstición, y practica una serie de “rituales alucinantes” antes de salir al escenario Y en cuanto a los vicios “también tengo mucho pero no los considero negativos. Para mí un vicio bien llevado es una alegría”. No quiere ser mayor y si volviera a nacer, lo tiene claro:Sería lo mismo, pero mejor.

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