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“Moderar el consumo de grasas y de alcohol es una apuesta por la prevención del cáncer”

Dr. Javier Román García, Oncólogo Médico e Internista.
Jefe de la Unidad de Oncología Médica de Hospital Ruber Internacional.
Director Médico de Clínica Román.
 
¿Existe una dieta para la prevención del cáncer?
La prevención del cáncer o lo que es lo mismo, la disminución de la  probabilidad de desarrollar determinados tipos de tumores, se logra consumiendo frutas y verduras abundantes, evitando los excesos de azúcares, grasas y alcohol, moderando el consumo de carnes rojas y de productos ahumados y evitando la ingestión de bebidas excesivamente calientes entre otras cosas.
Por el contrario, el mayor consumo de carnes rojas, ahumados, grasas y alcohol y su consecuencia, que es la obesidad, están vinculados a la mayor aparición de cánceres como el de mama y colon.
Dentro de esa dieta mediterránea, ¿hay algunos alimentos más imprescindibles que otros?
En los países del primer mundo las necesidades básicas nutricionales de proteínas, calorías, vitaminas y minerales están ampliamente cubiertas. Precisamente por esto, la priorización de alimentos saludables y onco-protectores son muy recomendables. Más que imprescindibles yo diría que es muy conveniente el consumo de frutas y verduras abundantes y el uso del aceite de oliva moderando el consumo de calorías para evitar el sobrepeso.
 
¿Qué alimentos son los que tendríamos que reducir en nuestra dieta?
Sin duda alguna hay que reducir el consumo de alcohol y de las grasas de origen animal. En este sentido, moderar el consumo de carnes grasas y casquería (sesos, mollejas…etc) y mantener un consumo de alcohol bajo es una apuesta clara por la salud y por la prevención del cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
Y en cuanto a las especies… Ahora dicen por ejemplo que el cardamomo u otros muchos previene el cáncer. ¿qué hay de cierto en esto?
No hay evidencia científica de que el cardamomo prevenga el cáncer aunque se ha publicado  en la prensa no especializada.
En el ámbito científico no hay pruebas de que sea una especie onco-protectora ni tampoco de que sea peligrosa para la salud.
Con todo, ¿hay gente que se alimenta perfectamente y al final tiene cáncer?
Así es. El cáncer es un amplio grupo de enfermedades que tienen múltiples causas, algunas claramente conocidas como el tabaco o el alcohol o determinados virus pero con un componente de predisposición individual basado en las características genéticas de los individuos.
La alimentación es un factor más que puede inclinar la balanza hacia la aparición del cáncer pero no es el único. En definitiva hay otros muchos factores vinculados al cáncer y a veces mucho más importantes que la alimentación.
 
Y también lo contrario…
También. Hay personas que tienen un modo muy adecuado de alimentarse y no contraen cáncer. También hay quien fuma y no desarrolla cáncer pero alimentarse mal y fumar es una pésima inversión de salud, está demostrado científicamente y no debería ser un argumento para justificar una alimentación incorrecta.
Y una vez que se tiene cáncer, ¿es necesario extremar el cuidado en los alimentos que ingerimos?
En el paciente que ya está en tratamiento por un tumor, nuestro objetivo es que esté bien hidratado y bien nutrido, que tenga un buen aporte de proteínas y vitaminas.
La dieta debe ser rica en proteínas para lo que priorizarán los alimentos como carne, pescado, leche y clara de huevo.
Si les molesta deben eliminar los alimentos que puedan producirle malabsorción y alteraciones digestivas.
Es conveniente para facilitar la digestión fraccionar la alimentación diaria en 6 ó más tomas a lo largo del día, en pequeñas cantidades, para que mejore la tolerancia, eliminar los alimentos muy condimentados o con fuertes olores o que le sean desagradables.
En los pacientes que han superado un cáncer una alimentación equilibrada con dieta mediterránea, adecuada en calorías y baja en alcohol es muy recomendable en prevención de segundos tumores.
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