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No al Toro de la Vega

Llega de nuevo el momento del toro de la vega y con él todas las protestas que ya deberían haber servido para acabar con una tradición a descartar, por incivilizada y retrógrada. Basta ya de buscarle justificación a una fiesta en la que el maltrato animal y la tortura degradan a los que la celebran. Siempre he dicho desde esta misma columna que para mí la fiesta de los toros, a pesar de que en los últimos años no consigo que no me haga sufrir, por pura empatía con un animal que, aunque sea criado por los seres humanos para eso, no lo ha elegido, me sigue pareciendo un arte que respeto e incluso admiro, donde también el torero se la juega. Pero hasta ahí. El resto de las celebraciones con toros de por medio en España, me parecen abominables. Y la primera de todas, el toro de la vega, que supone un acoso irrespetuoso y sin remedio a un animal acorralado que no resulta ni estético. Por eso creo que esta fiesta, como otras tantas que se celebran en España, pura piel de toro para disecar a costa del sufrimiento del animal, sencillamente, deberían erradicarse. Estoy totalmente convencida de que los seres humanos, puesto que somos omnívoros y además pensantes, debemos alimentarnos con la carne de otros animales „como lo hacen otras especies„ e incluso aprovechar sus pieles para vestirnos y utilizarlos para ayudarnos en el trabajo; pero cómo lo hagamos es lo que nos debe diferenciar de las bestias. Y creo, sinceramente, que la Historia nos pasará factura por no conformarnos con criar pollos sino pretender que vivan hacinados espacio y sufriendo durante toda su vida, para que nos resulte más rentables, o por matar cerdos de la forma más dolorosa… Se supone que el ser humano no debería ser tan cruel como el león que le muerde una pata a una cebra y se la va comiendo viva poco a poco. Nosotros pensamos. O al menos algunos. Los que tienen costumbre, como diría mi amiga, la escritora Ángela Vallvey. Y eso nos debería facilitar encontrar la manera de evitar las torturas de los animales que nos vamos a comer y mucho más las que se producen por mero divertimento. Como el toro de la vera. Una tradición abominable que a muchos españoles nos da vergüenza y nos produce horror.

 

La Gaceta de Salamanca

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