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A Carlos García Calvo

El otro día Carmen Posadas y yo presentamos nuestro libro a cuatro manos “Usted Primero” y, antes de que nuestro maestro de ceremonias comenzara a hablar, yo quise dar las gracias a las personas que nos habían ayudado en esta empresa que, después de un año de mucho trabajo por fin ha visto la luz. Cité a mi marido que nos hizo reparar expresamente en esa cita del Debrett’s (esa biblia británica de las buenas maneras),donde se dice que la esencia de la elegancia es no hacer daño a los demás, a Belén Herbosch, a quien le dedicamos el libro por su infinita generosidad, y a todos cuantos colaboraron con nosotras haciendo un “cameo” estelar entre nuestras páginas.  Pero lo cierto es que no dije sus nombres y no fue ni justo ni educado. Y lo que es peor, pudo molestar a quien, de entre todos nuestros “artistas invitados” ,más hizo por nuestro libro: Carlos García Calvo. No necesito presentarles a Carlos, porque seguro que todos ustedes saben quién es.  Es posible que unos le quieran apasionadamente y otros le odien casi con la misma intensidad, porque las personalidades extraordinarias, como la suya, generan sentimientos extremos. Pero Carlos, doy fe, es un patrimonio del que presumir para todos los que tenemos la suerte de contarlo entre nuestros amigos. Carlos, compañero de tantos años en televisión y, como digo, amigo queridísimo, a quien admiro profundamente, por su enorme sabiduría en cualquier tema (quienes creen que solo habla de moda o cosas así están muy equivocados y desconocen que Carlos sabe como nadie de Historia, de Arte, de Ciencia, de Música, de vinos, de lugares y de todo), fue primordial en este trabajo. No solo le consultamos en muchas ocasiones sobre cuestiones formales e informales, sino que, además, le pedimos un texto sobre las cartas -que merece la pena que se lean con especial atención porque es excepcional-, y además le rogamos que le pidiera un par de frases a su íntimo amigo, Manolo Blahnik para nuestro libro. Carlos contestó a todas nuestras demandas y nos concedió todos los deseos con la generosidad que le caracteriza. Por eso quiero dedicarle este texto y darle las gracias en voz alta. De mi parte y de la de Carmen. Pero muy especialmente de la mía, porque, como siempre le he dicho a él, y ahora confieso en público, Carlos García Calvo es imprescindible en mi vida. Gracias Carlos, querido. Y perdón por no haberte hecho el homenaje que te merecías en nuestra presentación. Y ya que estamos, si me lo permites, gracias también a los otros protagonistas, de los cameos de “Usted Primero”:la académica y amiga de años Carmen Iglesias, el propio Manolo Blahnik –gracias a Carlos-, mi colega y casi hermano Fernando Rodríguez Lafuente y mi adorada compañera de tantas complicidades Carmen Valiño. Gracias a todos. Muchas gracias. Y más que a ninguno a ti, mi querido Carlos.

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