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Usted primero

Para cuando este artículo salga, estaré en capilla de la presentación del nuevo libro que acabamos de sacar del horno mi “sister”, Carmen Posadas y yo, titulado “Usted Primero”. Un libro en el que hablamos de las buenas maneras, pero no solo. También contamos la importancia de entender este concepto de elegancia que hemos rescatado del Debrett’s (la biblia británica del comportamiento en sociedad) :“la elegancia es no hacer daño a los demás” . Y, además, ofrecemos, por primera vez, en un manual, esas reglas no escritas que nadie suele contar. Las mismas que se aprenden con mucha observación, cierta investigación y pegándose batacazos. Dar pistas sobre cómo facilitar las relaciones en el amor, en el sexo, en la muerte, en la amistad, en el trabajo o hasta en Internet es un puro acto de generosidad. Se trata de compartir lo que hemos vivido y toda la información que hemos ido recopilando a través de la propia vida, las conversaciones, el cine, la literatura, la filosofía, la ciencia, el arte… Y hemos querido hacerlo en un tiempo en el que parece que las buenas formas recuerdan al paleolítico superior, que ser educado y gentil con los demás es ser un imbécil y que se piensa que quedar por encima es mucho más satisfactorio que pedir perdón. Pues fíjense, quizás quien lea nuestro libro, acabará dándose cuenta de que está equivocado. El propio Onassis, a quien la vida le sonrió sobremanera, contaba que el secreto de su éxito se encontraba en palabras, para tantos en desuso, como por favor, gracias o perdón. Y renglón a renglón nosotras hemos ido explicando que hay mucha mayor satisfacción en saber comportarse en cualquier tipo de situación respetando a los demás, que en molestar al contrario. Lo hemos hecho además, como se deben hacer las cosas serias, es decir, con muchísimo humor. Sobre todo ,porque el humor es la sal y la pimienta de las relaciones sociales, que no solo se dan entre los ricos y poderosos -que se creen en posesión de la elegancia y lo único que hacen, tantas veces, es ir bien vestidos-, sino entre todos los seres humanos que comparten la vida y , gracias a eso, se convierten en personas. Todos los grupos, tribus o conjuntos de personas tienen sus reglas establecidas. Unas escritas –que está muy bien conocer e incluso saltárselas con alegría de vez en cuando y sin molestar- y otras no escritas, que facilitan el éxito en los aspectos fundamentales  de la vida. Por ejemplo, la seducción. ¿Quieren ustedes un ejemplo? Escuchar. Es de lo más sexy. El atendido se siente único y suele caer rendido a los pies del oyente. Hay más, claro…, pero para eso se tendrán que leer el libro. A ver si les gusta.

 

La Gaceta de Salamanca

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