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“El mejor amigo de cualquier ser humano es la música”

MALÚ, cantante

 

Conozco a Malú hace muchos años. Hasta nos hemos ido de compras juntas en un programa de televisión. Por eso sé que le divierte comprar. Como a casi todo el mundo. Lo que no sabía era que le gustaban tanto los brillos, pero teniendo en cuenta que, en su última aparición ha ejercido de madrina de una tienda de Swarokski,  lo que correspondía, además de hablar de su último disco “Caos”, que sale a la venta el próximo día 27, era brillar. ¿Será que para esta mujer de rompe y rasga, como para la Monroe, los brillantes son los mejores amigos de una chica? “Yo creo que el mejor amigo de cualquier ser humano es la música. La realidad es que vivimos rodeados de ella y no sabríamos vivir sin música. Todos tenemos una banda sonora en nuestra vida, que la ha ido mejorando ¿no? Así que creo que el diamante puede ser un gran compañero, pero tu mejor amigo es un buen disco. No le quiero preguntar si ella, como  Mae West, nunca se ha enfadado tanto con un ex marido –o ex novio- como para devolverle sus diamantes, porque en estos últimos tiempos se ha hablado de turbulencias en su relación con Gonzalo Miró, aunque por lo que parece que no era más que rumorología. Y ni los rumores ni los chismes le hacen ninguna gracia a esta mujer que tiene muy claro lo que quiere, por mucho que su disco se titule “Caos” “Es que fue muy caótico crearlo. Estaba en ese estado de confusión en el que te encuentras cuando tienes que preparar algo desde cero y encima exigiéndote tú a ti misma muchísimo más de lo que te habías exigido anteriormente…Me ha costado mucho. Ha sido un caos exactamente…Quizás por eso no sé si es el mejor de mis discos, pero sí un disco muy especial”.  Me llama la atención la portada del disco, con la cara reflejada en espejos rotos, porque sé que Malú es bastante supersticiosa; pero como también sé que no da puntada sin hilo estoy segura de que obedece a algo que ella quería buscar “Claro. En esa portada se trataba de reflejar un poco ese caos en el que nos encontramos tantas veces y que da título al disco. Esos cristales, esas caras imperfectas. Muchas veces es precisamente en la imperfección donde se encuentra la belleza”. Y lo dice ella que es una mujer no solo exigente, sino también perfeccionista. Que se lo pregunten a su equipo. “Te diré que yo soy muy de equipo siempre. Tanto en discos como en giras. Es importantísimo rodearte de un buen equipo a quien poder preguntar y en quien confiar. En este caso, ha sido muy importante Armando Ávila, el productor, con quien es la tercera vez que trabajo y que forma ya absolutamente parte de mi equipo, porque sentimos la música exactamente igual. Yo yo lo expreso contando y cantando y él lo expresa con la música”.  Habla Malú, como no de “La voz”, de los niños del concurso y rápidamente parece  surge la pregunta de si entre sus planes está el de ser madre. Pero está claro, que ella solo está ahora para un hijo: su disco. Un disco que compartirá en escenarios y televisiones, pero por el que le preguntarán y mucho en las redes sociales, donde ella está muy presente “yo creo que las redes formaron parte de ese momento de cambio absoluto hacia lo digital ¿no? Y creo que, al final, con ellas va todo muchísimo más rápido, y que gracias a ellas la forma de comunicarte es muchísimo más cercana. Y creo que lo agradecen los fans, pero también lo agradeces tú, precisamente por las redes puedes comunicarte con ellos de una manera más real y más directa”. Pregunto a Malú si en su realidad está solo ese mundo de estrellas, que brilla tanto como los diamantes, donde las artistas que se juran tímidas, como es su caso, se crecen para llenar los escenarios y desatar las pasiones, o si también pisa la tierra y presta atención a todas las necesidades de un mundo lleno de desigualdades “yo no sé si hay artistas que viven en una realidad paralela y no se comprometen, pero entre los que yo conozco no sucede. Más bien creo que ocurre lo contrario, que sentimos más intensamente esa necesidad de ayudar, de apoyar ¿no? En mi caso, en todo lo que puedo y en frentes muy distintos. En el cáncer de mama, con tema de animales, maltrato a la mujer… No es solo que me lo pidan, que quieran contar conmigo, es que yo quiero estar.” Malú es una mujer pasional. Siempre lo confiesa. Por eso no es raro que, de entre los doce temas de su nuevo disco haya elegido como primer single uno que se titule “Quiero” “Me gusta que se luche por lo que se quiere. Y “Quiero” es un tema muy dinámico, muy optimista y una especie de reclamo. Una invitación a que cada uno luche realmente por lo que quiere. Y a que, si de verdad lo quiere, lo va a poder conseguir. Quieres y puedes…Por eso hay que luchar por esa libertad o  por eso que deseas y al final lo tendrás”. Le digo, ya que es madrina de brillos, si este disco ha nacido para brillar y me responde: “Es un disco para disfrutar. Que es lo mismo que hay que hacer con las joyas. Un disco con el que te puedes sentir acompañada en cualquier circunstancia, tanto en momentos a lo mejor más tuyos y más íntimos, más en pequeñito, como en momentos de querer liberarte más y pasártelo increíble. La realidad es que el mensaje de este disco es muy positivo y muy optimista, que al final es de lo que se trata ¿no?”. Desde luego, al menos en estos  tiempos repletos de incertidumbres para muchos. No es el caso de Malú, que desde hace años, todo lo que toca lo convierte en oro. Sus discos, sus actuaciones, sus intervenciones como coach en la voz… Bueno, todo lo convierte en oro o, por lo que se ve, en diamantes.

 

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

María Lucía Sánchez Benítez, más conocida como Malú, nació en 1982. Está soltera, no tiene hijos. Se siente orgullosa de haber llegado psíquicamente sana hasta aquí  “en este mundo de locura” Se arrepiente de “muchas cosas, no entrarían en el test”. Perdona, olvida,  se ríe fácilmente con las tonterías y llora “cuando veo injusticias en las que no puedo hablar, donde tengo que callar y me genera impotencia”. Le gusta el agua y comer “De todo. O sea, me encanta comer. Creo que es uno de los placeres más grandes del mundo.” Tiene bastantes manías “entre ellas el amarillo y que no paso por debajo de una escalera aunque tenga que cruzarme por mitad de una autopista”. Hace muchos años que ya no se le repite ningún sueño. A una isla desierta se llevaría “el iPod con música” y si volviera a nacer “sería cantante otra vez. Sin duda”.

La Razón

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