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“La falta de tiempo potencia la elección de la comida rápida y poco saludable”.

MARINA BERBEL, nutricionista de AD Dietistas

En tiempos de crisis ¿comemos peor?

Sí, la crisis ha generado un cambio en los hábitos alimentarios y de consumo. Se han reducido los presupuesto familiares destinados a la alimentación, lo que ha llevado a reducir el volumen

de consumo de alimentos y a tener más en cuenta el precio los productos en el momento de su elección.

 

¿En qué hemos recortado?

Se ha recortado en comer fuera de casa y se ha potenciado el uso de la fiambrera como sustituto de estas comidas, se buscan establecimientos con precios más asequibles y se ha potenciado el

consumo de marcas blancas. Además, ha habido modificación en la elección de alimentos, reduciendo aquellos que son más caros e introduciendo alimentos de menor calidad nutricional

pero mejor precio.

 

¿Qué productos hemos reducido y cuáles hemos aumentado?

Un cambio positivo en la elección de alimentos debido a la crisis, es el pequeño incremento en el consumo de frutas, verduras y hortalizas así como el importante incremento en el consumo

de legumbres (alimento nutricionalmente muy completo y accesible económicamente por su bajo precio). Pero a su vez se ha incrementado el consumo de alimentos altamente procesados

(menos perecederos), muy calóricos pero nutricionalmente menos completos. Se ha reducido el consumo de pescado sustituyéndose por carnes muy procesadas (menos saludables y más

baratas). Y como dato, se ha reducido el consumo de alimentos de primeras marcas y se ha potenciado el de marcas blancas.

 

Y las calidades de los productos que consumimos ¿también son peores?

No es que la calidad de un mismo producto haya disminuido, si no que la elección de estos ha cambiado. Se incrementa el consumo de productos procesados, por ser más baratos, sin tener

en cuenta su perfil nutricional, introduciendo así de manera habitual en nuestra alimentación, productos que nos aportan muchas calorías pero pocos nutrientes. De manera que puede verse

comprometida nuestra ingesta de micronutrientes (vitaminas y minerales).

 

¿En qué productos se nota más esa bajada de calidad?

Como he comentado, hay una mayor elección de productos ultra procesados, que nos aportan más azúcares, grasas y sal, y esto hace que nutricionalmente podamos presentar carencias y

tengamos más riesgo de sufrir ciertas patologías (hipertensión, diabetes, etc.).

 

¿Pero todo tiene que ver con la crisis o también influye que cada vez tengamos menos tiempo para preparar la comida y hacer guisos saludables que cuestan poco dinero?

La falta de tiempo potencia también la tendencia a la elección de comida rápida y poco saludable. Se reducen las ingestas en restaurantes y se potencia el uso de fiambreras, pero si no

hay tiempo de cocinar en casa y prepararlas, se escogen alimentos precocinados y asequibles, y se incrementa el uso de comida rápida.

 

¿Qué recomendaciones había que hacer?

Realizar una dieta variada con la presencia de productos naturales (que no estén precocinados). Evitar el consumo de alimentos ultraprocesados (como embutidos, bollería, etc.)

Dedicar más tiempo a cocinar y realizar platos saludables, con productos económicos y de calidad. Fomentar la educación nutricional en la sociedad. Y complementar la alimentación con un hábito de vida saludable, que es realizar actividad física de manera regular.

 

Suplemento de salud de La Razón

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