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“La verdadera cocina reside en las manos de la madres y abuelas”

VICTOR SOBEJANO, Chef

Que están de moda los chefs no hay quien lo ponga en duda pero ¿son todos iguales? ¿Qué diferencia a unos de otros? Porque todos cocinan, todos comen…¡y todos corren! Pero solo algunos tocan el cielo con la punta de los dedos, con sus habilidades gastronómicas… ¿Hay muchos genios? Se lo pregunto al protagonista de hoy de esta página, un joven emprendedor, que ha hecho de la cocina su vida y que se lleva de calle a los clientes desde un catering que está tan bien considerado como para haber aparecido hasta en las páginas de la revista Forbes. Se llama Victor Sobejano. ¿Y qué piensa él de todo este fenómeno?  “Hombre yo creo que genios como tal, ha habido y habrá uno, que ha sido Ferrán Adriá. Yo creo que la evolución de Ferrán es difícil de superar. No creo que yo lo viva porque es difícil, digamos innovar más y darle más vueltas a lo que ya se ha descubierto. Yo creo que pasarán muchos años hasta que se vuelva otra vez a mostrarse otro cambió tan radical como el que ha dado Ferrán a la cocina.” Está claro que Ferrán es el referente y no solo en España. El ha puesto tan de moda a los chefs,  como para que ahora los niños ya no quieran ser futbolistas, sino cocineros. “Sobre todo chicos –dice Victor- .Yo creo que ahora las chicas se decantan por el mundo de la moda y los chicos (algunas chicas también, claro) por el de la cocina. Pero es que, además del asunto mediático, que lo favorece, resulta que es un tema apasionante con el que se disfruta mucho”. Está claro. Bien lo sabemos las mujeres que siempre hemos estado a los fogones, aunque con menos reconocimiento que los hombres. Ellos es calzarse el gorro de cocinero e ir a por una estrella Michelín. No es nada justo… “Es verdad. Las mujeres siempre han estado en la cocina y ahora cualquier chico se mete en ella y ya es chef. Y es un poco chocante porque yo creo que la verdadera cocina siempre residirá en las manos de las madres y las abuelas. Sobre todo la cocina tradicional, que es la base de todo. O sea que, por mucho que nosotros le pongamos la cara y el estilismo, al fin y al cabo la cocina es lo que es. “  Desde luego. Es lo que es. Pero a veces resulta pura magia. Y más aún cuando se trata de cocina tradicional impecable como la de Victor Sobejano “A mí me gusta mucho la cocina tradicional, aunque también me gusta darle una vuelta para adaptarla a los tiempos. Los sabores y las raíces de uno, pues siguen estando. Y, entonces, pues voto más por eso, que por el cien por cien de innovación e inventar cosas cien por cien nuevas, porque creo que eso es más difícil que le guste a todos”. Lo que está comprobado que nos gusta a todos es que cocinen para nosotros. Y más aún que venga a nuestra casa un chef de reconocido prestigio, que además ha salido en la tele –Víctor cocinó mucho en Sálvame-y que tiene un equipo amabilísimo. Ese debe ser el secreto del catering de Sobejano, porque él ya no tiene restaurante. “El concepto es más el de chef a domicilio que el del puro catering. Y es lo que más me gusta de mi empresa, claro. Porque yo disfruto estando con el cliente y viendo como disfruta él.  En realidad, la gastronomía es hacer disfrutar a la gente” Es verdad, pero en general, los chefs lo hacen desde los restaurantes y Víctor desde un catering. Y todo gracias a su mujer “Es cierto. Yo trabajaba en el mundo de los restaurantes; pero cuando estaba de jefe de cocina era muy duro porque andaba fuera y mi mujer aquí y lo llevaba muy mal. Cuando volví, pensar en meterme otra vez en un restaurante, con la crisis, con las peleas de los socios –los restaurantes, digamos de moda, ya no son de una persona sino de varios socios y eso se sufre- me daba mucha angustia. Fue mi mujer quien me dijo un día lo del catering. Yo no lo veía, pero esa misma noche me senté y a las 7 de la mañana, cuando se levantó ella, me encontró, no solo dándole vueltas, sino ya con la web hecha”. Eso es lo bueno de los cocineros de ahora, que son chicos de su tiempo que no solo saben de cocina,  también saben de gestión comercial y marketing, por ejemplo, que fue lo que estudió Víctor.  Y además no le temen a los fracasos, porque ya saben que si aquí están muy mal vistos en EEUU están muy valorados. “Es cierto. En EEUU se valoran más que los éxitos. Y yo también creo que aprendes más de los fallos. Por eso siempre pido que me digan los defectos cuando preparo una cena, tengan razón o no.  A mí me fue mal con un restaurante porque nos pilló la crisis; pero mira, hicimos un pequeño restyling del local y ahora nos sirve como aula gastronómica donde damos clases de cocina”. Dicen que el catering de Víctor es de los mejores, y que por eso hay tanta gente conocida que lo reclama. Le pregunto si le cuentan su vida y si me puede contar algo él a mí. Se ríe, claro, porque ellos, como los psiquiatras, tienen la boca cosida. “Te puedo decir que hay gente muy reservada y que cuando te toca a lo mejor la casa de un político pues al principio mantienen mucho las distancias. Luego te van cogiendo confianza, sobre todo por el cariño que le pongo yo a lo que hago, que creo que se transmite”. Vamos que es un chico perfecto. O casi. Porque también se mata a hacer ejercicio, claro, pero en lo de comer lo justo…”Es que soy de muy buen comer y disfruto comiendo. Obviamente como ya no quemo las calorías como hace diez años me tengo que cuidar. Lo intento, por lo menos. Por eso,  además de correr, juego al fútbol tres veces por semana, boxeo dos… Pero con lo que como tengo que sacar tiempo para el ejercicio, sobre todo porque si no luego llega un momento en el que la mujer se desenamora…”

 

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Victor Sobejano, el chef a domicilio de moda, nació en 1984 en Madrid. Está casado,  sin hijos de momento y se siente orgulloso “de como soy como persona” Se arrepiente de “¡joe Marta ¡qué pregunta! ¡De no haber conocido a mi mujer antes! ¡Qué se yo!” Perdona. Olvida a veces. Le hace llorar “que a una persona le vaya mal sin merecérselo” y reír, “cualquier cosa que tenga un poco de chispa”. A una isla desierta se llevaría “un cuchillo sin duda”. Le gusta el buen vino y “donde esté un buen pepito de ternera que se quite todo” Asegura que tiene muchas manías  que no quiere confesar y en cuanto a vicios “la comida”. De mayor le gustaría ser “más joven” Su pesadilla es “no sentirse realizado el día de mañana. No quedarme en paz si me muero, vamos” y si volviera a nacer “sería yo mismo. Creo”.

La Razón

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