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La catástrofe climática

Cuando lean esto, todo el mundo habrá dejado de hablar de Venezuela y andará  juzgando el debate.  Unas noticias tapan a las otras y que la oposición alcance en Venezuela la mayoría que le permite destituir a los ministros de un régimen gestado en Democracia pero antidemocrático, sin duda ninguna, es  una información que se puede quedar en segundo plano en pocas horas. Cuestión de proximidad. Nos interesa mucho Venezuela, pero más esta España nuestra que aún no sabemos hacia donde cabalgará a partir del 20 de diciembre. Está claro que la política lo toca y lo mueve todo pero parece que mientras en muchos países solo preocupa quien  se ocupará de la gestión y hacia donde la escorará, o incluso como se orquestará la supervivencia en un planeta acechado por un terrorismo, en otros ya  advierten que hay temas comunes, independientes de la ideología, y que dependen de los hombres solo en cierta medida, que convendría atajar antes de que la naturaleza se enfureciera y ya no hubiese marcha atrás.  Como por ejemplo, esa catástrofe climática que nos acecha según Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, quien ya ha instado a cerrar un acuerdo “creíble” en la cumbre de París para evitar que la espada de Damocles que ahora pende sobre nuestras cabezas acabe dejándonos sin ellas.. Está muy claro que si ni siquiera los políticos locales suelen conseguir ponerse de acuerdo en casi nada, por importante que sea, a menos que golpee la opinión pública, va a ser muy difícil que los negociadores de los 195 países que participan en la última ronda de las conversaciones de la cumbre de París, para cerrar el primer pacto global contra el calentamiento, encuentren con facilidad el punto de acuerdo. Ya se sabe que los intereses pesan como una losa imbatible. Pero es imprescindible que se logre. Por eso Ban Ki-moon se empeña en trasladarles una realidad  de la que ya todos deberíamos ser conscientes todos los días, y no solo aquellos que, por contaminación extrema,  se nos impide aparcar en las ciudades,. Las decisiones de la cumbre de Paris serán trascendentales, para evitar llegar a un punto de no retorno. A lo mejor incluso más que las referidas a las bombas atómicas en otros lugares y circunstancias. Por eso, coincido con el secretario de la ONU en que los políticos tienen “la obligación moral y política” de cerrar un acuerdo. En realidad, ese debería ser su deber siempre…, en cualquier ámbito. ¿No?

 

La Gaceta de Salamanca

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