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Cuidado con las sorpresas

Ha dimitido Esperanza. Sí. Un detalle. Pero no del todo porque conserva su sitio en el Ayuntamiento. Pues no vale, francamente. Ya que se hace el gesto, sea por sentido de la responsabilidad política o por presionar y marcar un camino, que sea completo ¿no? Pues no. Ella ha decidido ya lo que quiere hacer y nadie le va a torcer el brazo, que para eso los políticos, de mayor o menor envergadura, creen que los escaños, asientos o lo que sea que ocupen, son de su propiedad. Pero es que el resto de los dirigentes populares  aún están peor y ni viendo que el partido se desintegra, dan ese necesario paso atrás, para dejar que salgan a jugar otros que estén en mejores condiciones: más limpios, con más energía… Y no solo eso: después de haber decidido no recoger la pelota de formar Gobierno, ¡ahora tampoco quieren dejar que lo hagan otros! Vamos a ver, señores, sean serios. ¿Se han dado cuenta de que si votan en contra del PSOE, necesariamente,  además de Ciudadanos, cabrán en el gobierno otras opciones que, a lo mejor, plantéenselo, a sus votantes no les parecen oportunas? Por ejemplo Podemos. Ese partido que ni considera al PP, aunque esté respaldado por siete millones de votantes; el mismo que le dice a Pedro Sánchez cómo debe ser su gobierno,  y el que, en boca de su líder carismático, el señor Iglesias, expresa su autoritarismo respecto al control de los medios para empezar, pasando por un diseño de los ministerios a su medida, naturalmente, con los de mayor influencia en su poder. Lo curioso es que, exceptuando Ciudadanos, que parece tender la mano a todo el mundo y saber que estamos en tiempo de pactos y que es lo que deben aceptar los políticos, porque así lo hemos decidido los ciudadanos en las urnas y que hay que contar –y por supuesto respetar- a todos los que han votado y lo que han votado, el resto, sobre todo Podemos y PP, se enrocan en lo suyo y pasan de todo lo demás. ¿Por qué? Pues miren, yo creo que porque en el PP están aterrados pensando todos los que tendrán que salir a la calle a buscar trabajo y en Podemos porque están ansiosos de  de colocar a los suyos. Y entretanto el PSOE no llega a acuerdos con unos, por las imposiciones, ni con los otros a los que parece despreciar y de paso, también a sus siete millones de votantes que no se han llevado nada de ningún sitio… Así que el asunto está muy difícil, porque nadie quiere hacer nada ¿O sí? ¿O lo que sucede es que hay unos cuantos que quieren otras elecciones, en las que esperan salir más favorecidos? Pues cuidadito, que si llegamos a eso, los ciudadanos igual le damos una sorpresa a quien menos se la espera…

 

La Gaceta de Salamanca

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