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“El salero no debería estar sobre la mesa. Se debe cocinar con poca sal”

Dra. Almudena Castro, miembro de la Fundación Española del Corazón y presidenta de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología

1-    La enfermedad cardiovascular es la que más mata ¿cuáles son los factores de riesgo?

Los factores de riesgo convencionales responsables de la aparición y agudización de las enfermedades cardiovasculares son:

·      Hipertensión arterial: cifras de presión arterial por encima de 140/90 se asocian con  mayor riesgo de enfermedad cardiovascular

·      Hipercolesterolemia: cifras por encima de 195 mg/dl aumentan el riesgo de aterosclerosis (obstrucción arterial secundaria al crecimiento de placa de ateroma)

·      Sobrepeso y obesidad: El peso pero sobretodo la medida del perímetro abdominal que está relacionado con la grasa visceral aumenta el riesgo de diabetes, hipertensión arterial y de enfermedad cardiovascular

·      Sedentarismo: es una de las causas de obesidad, diabetes, hipertensión y de enfermedad cardiovascular

·      Exceso en el consumo de alcohol: afecta a diferentes órganos: cerebro, hígado, produce rigidez arterial y por tanto aumenta la tensión arterial

·      Hábito tabáquico: la incidencia de las enfermedades cardiovasculares en fumadores es de tres a cinco veces mayor que en el resto de la población. Además, la posibilidad de padecer una patología del corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos que se fuman al día y de los años en los que se mantiene el hábito tabáquico. El fumador pasivo tiene dos veces más riesgo de enfermedad cardiovascular que el no fumador

·      Diabetes: se relaciona con empeoramiento de la salud de las arterias, no sólo las del corazón si no también las del riñón, retina y cerebro. También afecta a los nervios, produciendo lo que se conoce como neuropatía diabética

Cabe destacar, además, que tener uno de estos factores de riesgo aumenta de manera muy notable las posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular pero tener más de un factor de riesgo multiplica exponencialmente estas probabilidades.

 

2-    Entre ellos está la obesidad. ¿También el sobrepeso?

Sí, aunque la obesidad repercuta más negativamente en la salud cardiovascular que el sobrepeso, este último se considera un estadio inicial de la obesidad y se asocia a un aumento de los niveles de triglicéridos, aumento del colesterol LDL (colesterol malo) y disminución del HDL (colesterol bueno).

 

3-    Para evitarlo, nada como una dieta equilibrada ¿la mejor es la mediterránea? 

La dieta mediterránea es la dieta más equilibrada que existe, además de variada, debido a las propiedades beneficiosas de los alimentos que la componen. El componente fundamental de la dieta mediterránea es el aceite de oliva. Además esta dieta debe ser una dieta equilibrada basada en el consumo de  alimentos como cereales (preferentemente integrales), frutas, verduras, pescado, legumbres y frutos secos. Por el contrario, hay que intentar reducir al máximo el consumo de carne roja, alimentos preparados y procesados, bollería y azúcares.

 

4-    Entonces, nuestro corazón necesitaría, muchas frutas y verduras, aceite de oliva, carnes y pescados a las plancha ¿es correcto?

Sí, y a este listado también hay que añadir los frutos secos (preferentemente nueces y en pequeñas cantidades) por las grasas saludables que contienen. Su consumo ayuda a reducir la presión arterial y disminuye los niveles de colesterol malo en sangre, aumentando así el colesterol  bueno.

 

5-    ¿Y cuáles serían los alimentos prohibidos?

Hay que evitar los alimentos que contienen grasas saturadas, grasas trans y colesterol. Así, hay que evitar el consumo de mantequilla (optar por el aceite de oliva virgen), los lácteos enteros (sustituirlos por ejemplo por desnatados) y por supuesto, evitar la carne roja (consumir mejor carne con poca grasa como la de pollo o conejo), embutidos, bollería industrial y todo tipo de snacks. Asimismo, es conveniente dejar de lado los platos preparados, las conservas o los ahumados, ya que tienen un alto contenido en sal.

 

6-    Algunos médicos dicen que  el salero ni siquiera debería estar sobre la mesa..

Totalmente cierto. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no tomar más de 5 gramos de sal al día. Se debe cocinar con poca sal. Es cierto que algunos alimentos precisan de sal para darles mayor sabor, pero en este caso siempre podemos optar por alternativas como especias o hierbas, como por ejemplo: laurel, pimiento, ajo, orégano o incluso zumo de limón.

 

7-    Y qué hay del alcohol? Es tan pernicioso como dicen algunos?

El alcohol de baja graduación es beneficioso siempre y cuando se controlen las dosis en las que se consume. Además, dentro de las bebidas alcohólicas, las recomendables para nuestro corazón son la cerveza y el vino.

 

8-    Pero el vino en su correcta medida es saludable, no?

Sí, hay varios estudios que demuestran que el consumo moderado de vino (especialmente el vino tinto) aporta beneficios cardiosaludables, superior al resto de bebidas alcohólicas, debido a los antioxidantes que contiene el vino, como es el resveratrol. Sin embargo, ese beneficio se consigue mediante un consumo moderado porque cuando se consume a dosis altas, se pierden la mayoría de estos efectos cardiovasculares positivos. Por supuesto, los efectos beneficiosos del vino se consiguen cuando se acompaña de estilos de vida saludables como hacer ejercicio y seguir una alimentación saludable.

Por el contrario, el alcohol de alta graduación y su consumo elevado puede aumentar los niveles de algunas grasas en la sangre (triglicéridos), favorece la hipertensión arterial, la obesidad, diabetes, miocardiopatías e insuficiencia cardíaca, así como la aparición de determinadas arritmias cardíacas.

 

9-    Más el blanco que el tinto o viceversa?

Es casi indistinto.

 

10- Y en cuanto al café, porque según los últimos estudios también en su justa medida es bueno para todo incluido el corazón…

El consumo moderado de café no se asocia a mayor riesgo cardiovascular.

 

Suplemento de salud de La Razón

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