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“No es que haya más intolerancia a la lactosa sino que ahora se diagnostica mejor”

Dr. Gonzalo Guerra Flecha, especialista en digestivo y fundador del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (www.cmed.es).

1.     ¿Desde cuándo tenemos constancia de la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa se conoce hace varias décadas, pero el procedimiento de diagnostico es más novedoso.  Es una prueba no invasiva que consiste en mediar la cantidad de hidrógeno presente en el aliento después de haber tomado una sobrecarga de lactosa. Si los niveles son altos, indica que se tienen problemas para descomponer y absorber la lactosa.

2.     ¿Por qué hay más casos de intolerancia a la lactosa que antes?

No consideramos que haya más intolerancia a la lactosa que hace unos años, si no que gracias a la mejora de las pruebas para identificar la enfermedad ha aumentado el número de pacientes diagnosticados.

3.     ¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa?

Los síntomas más frecuentes son incomodidad y sensacional de hinchazón abdominal, borborigmos (ruido intestinal), retortijones, gases y diarrea. También se pueden presentar manifestaciones dermatológicas, como piel seca o dermatitis atópica. Estos síntomas no suponen un riesgo para la salud del paciente pero si una incomodidad permanente (disconfort abdominal).

4.     ¿Qué debe hacer una persona con intolerancia a la lactosa? ¿No tomar leche?

Si una persona presenta los síntomas descritos anteriormente, lo primero que debe es acudir un especialista para que le prescriba las pruebas diagnósticas pertinentes que permitan la confirmación del diagnóstico. Mientras acude al especialista puede abandonar la ingesta de leche animal y sustituirla por leches de origen vegetal con omega tres y calcio.

5.     ¿Es la lactosa la única contraindicación de los lácteos o tiene alguna más?

En ocasiones la intolerancia no es a la lactosa, sino a la caseína, proteína de la leche. En este caso es recomendable dejar de tomar lácteos de origen animal. Afortunadamente, en la actualidad podemos encontrar en el mercado preparados lácteos a base de, por ejemplo, soja que pueden sustituirlos si éstos están enriquecidos con calcio y vitamina D.

6.     Entonces, ¿la proteína de la leche no tiene ningún riesgo para el ser humano como dicen algunos?

La proteína de la leche no supone ningún riesgo para nuestra salud, pero si provoca el mismo disconfort abdominal y digestivo que la lactosa, con la consiguiente incomodidad de vivir con este problema.

7.     ¿Podríamos decir que, quitando la intolerancia a la lactosa, los lácteos son alimentos recomendables?

Por supuesto que son recomendables, no solo por el aporte nutricional del azúcar de la leche, es decir la lactosa, sino por la misma caseína y  sobre todo por el calcio y las vitaminas que  tiene este alimento, principalmente A, B2 y D.

 

 

8.     Incluso las personas que tienen intolerancia a la lactosa, ¿deben tomar lácteos pero sin lactosa?

Los lácteos sin lactosa están totalmente indicados para personas con intolerancia. Sin embargo, de vez en cuando y si son, por ejemplo, amantes de los quesos, pueden consumirlos habiendo tomado previamente lactasa. La lactasa es la enzima que digiere la lactosa y que el intestino de los intolerantes  a la lactosa no produce por sí mismo. Desde que podemos encontrar en las farmacias la lactasa, los riesgos de padecer los síntomas de la intolerancia a la lactosa han disminuido. Pero siempre es recomendable que sea un especialista el que prescriba la lactasa ya que la automedicación siempre es un riesgo para la salud.

 

Suplemento de salud de La Razón

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