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“Para nosotros, el ERE es algo impensable”

IGNACIO MARISCAL, Consejero Delegado de  Reale Seguros.

Hace unos días, en  mi constante y activa búsqueda de personas entrevistables, con cosas diferentes que contar, me topé,  de pronto,  con un Consejero Delegado de una empresa de seguros. Como lo leen. Se preguntarán  ustedes sobre el encanto del discurso,  en principio más bien prosaico, de un mandamás de estas características y yo se lo explico. Resulta que este señor, al menos a mis ojos, tiene algo que lo hace distinto: se trata de una conciencia social que está muy por encima de su cometido laboral.  Por eso, precisamente, dejó su anterior empresa y eligió esta en la que ahora se encuentra, Seguros Reale, para desarrollar su tarea. “Yo era consultor de estrategia. Tenía un trabajo competitivo, duro, desde el que se conciliaba muy poco la vida personal y la profesional, una manera muy rápida de vivir y un estilo de liderazgo y gestión interna basados en correr mucho y en los resultados”. Así estaba Ignacio Mariscal cuando, hace unos cuantos años, le llegó una oferta de Reale.  Ignacio tenía ganas de dejar la consultoría y de poner las cosas en marcha, de ejecutar los proyectos; pero además, desde el principio, le impacto el propio discurso del presidente de la empresa. “Lo recuerdo bien. Acababan de nacer mis hijos, así que el momento es inolvidable. Al terminar el primer consejo de Administración al que asistía, el presidente de la compañía, un señor de unos 76 años se me acercó, me preguntó el nombre y  la edad y me dijo “mira, Mariscal, Reale tiene 185 años de historia (en aquel momento). Y hemos sobrevivido a la unificación italiana, dos guerras mundiales, crisis económicas…, Nuestra única misión es que dentro de otros 180 años, alguien pueda decir esto mismo de usted” Fue la manera más clara de hacerme entender que entraba en una empresa diferente”.  Ignacio dice “diferente”, pero yo quiero que me expliqué por qué, donde está el germen de lo distinto “Aunque somos mutua en Italia, pero no en España,  gestionamos igual en ambos sitios, como si fuera una especie de cooperativa, donde la propiedad, más que de los trabajadores es de los propios clientes. Ese era el concepto inicial de las compañías de seguros, que si tu vivías en una comunidad de veinte vecinos, por si acaso a uno se le incendiaba la casa, hubiese un dinerito de todos, en una hucha, con el que pagar el incendio. Así empezaron todas las mutuas, lo que pasa es que luego muchas se hicieron sociedades anónimas y acabaron teniendo propietario, cotizando en bolsa… En el caso de Reale, en estos, camino de 200 años., nos hemos mantenido igual. Y eso tiene cosas buenas y no tan buenas, pero que nos hacen tener una gestión distinta. La diferencia estriba en que no hay capital social ampliable, lo que significa que no se puede ir a bolsa a pedir dinero, porque la propiedad es de los clientes. Y eso obliga a gestionar siempre pensando en cómo preservar que la compañía sea sólida, solvente, etc. y a no preocuparte por ganar mucho dinero mañana, si eso significa que, al cabo de dos o tres años, te puede generar un problema.” Está claro. Ellos no buscan ganar dinero como locos, maximizar la inversión, llegar al extremo corriendo y vender. Ellos trabajan el camino con suavidad, con cuidado, con cariño. Sabiendo que detrás del negocio están las personas y que son lo importante. “En nuestro caso no se trata de maximizar nuestra inversión, sino de garantizar la estabilidad y la viabilidad futura de la compañía. Y no para dentro de cinco años, sino para que, como decía el presidente, dentro de 200 años sigamos vivos. Nuestro elemento diferencial es anteponer a la persona a los resultados. Y cuando hablo de personas, hablo de los empleados, los agentes y los clientes.” Escuchar algo así, en estos tiempos tan materialistas resulta bastante sorprendente. Y más aún comprobarlo, a través, por ejemplo,  de ese premio  de la empresa familiarmente responsable, que les ha categorizado como A +, la única en el mundo que tiene esa categoría, la máxima que se puede reconocer en cuanto a conciliación. Le pregunto qué es eso que hacen tan bien como para conseguir la utopía. “Pues tenemos horarios flexibles de entrada y salida, jornada reducida del 1 de junio al 30 de septiembre, premios para cualquier tipo de necesidad personal o familiar; jornadas reducidas mientras tus hijos son pequeños, jornadas reducidas sin impacto en el salario si tienes familiares a tu cargo porque son mayores, ayudas para el estudio de los niños, campamentos de verano para los chicos, fiestas en Navidad para los empleados y sus familiares…¡Tenemos de todo!” Supongo que habrá quien al leer esto se eche las manos a la cabeza y piense que así es imposible que rinda como corresponde una empresa, pero Mariscal cree exactamente lo contrario “Yo creo que esto afecta en positivo. El compromiso que tienen los empleados de Reale con la compañía es muy alto. Yo creo que todos son conscientes de que haciendo bien las cosas conseguiremos seguir siendo como somos”. Ignacio Mariscal fue consultor antes que Consejero Delegado de Reale, así que aprovecho para que me explique, porque no se hace esto así en otras empresas… “Yo creo que al final cuando cotizas en bolsa y tienes a los analistas pendientes del resultado y el performance de la compañía y está obligados a maximizar el retorno de los fondos de inversión, la prioridad del resultado, por encima de cualquier cosa,  te hace incentivar más a tu gente a base de dinero” Me llama la atención, porque aunque Ignacio está contento con lo que gana, ganaría más en otra parte, sobre todo porque aunque haya diferencias entre los sueldos en las diferentes jerarquías de la empresa, se prioriza que esté mucho mejor pagado, comparativamente con el mercado, el 90 por ciento del organigrama, que el diez por ciento superior. “También tenemos que procurar que no se vaya el talento y se necesita gente de valía, pero es cierto que en nuestra empresa esto es así. En otras empresas se hace lo contrario” No es raro, por tanto, que en Reale, los empleados estén muy satisfechos, y tampoco que, ni durante la crisis ha habido despidos “No, no . Ha habido jubilaciones y prejubilaciones, pero hemos contratado a más gente. El despido es la última de las últimas opciones y solo se produce si los trabajadores no quieren hacer su trabajo después de un montón de medidas previas para reconducir la situación. El ERE es algo impensable”

PERSONAL E INTRANSFERIBLE

Ignacio Mariscal nació en 1974. Está casado tiene dos hijos y se siente orgulloso “más de las cosas que hacen mis seres queridos que de las que hago yo” Se arrepiente “probablemente de no haberle dicho a mi padre que le quería” Perdona, olvida “lo que no es importante”. Le hacen reír “muchas cosas” y llorar “a pesar de ser de Burgos me emociono bastante, hasta en el el festival del colegio de mis hijos”. A una isla desierta se llevaría “a mi familia” Le gusta comer y beber “de todo. Disfruto con la comida, sobre todo, en buena compañía y no cocino porque mi mujer lo hace fantásticamente bien y a mí me queda más bien la barbacoa” Su manía es “ser muy madridista”. No tiene vicios ni sueños que se le repitan, de mayor le gustaría ser “lo que soy” y si volviera a nacer “salvo alguna desgracia personal, repetiría mi vida”.

 

La Razón

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