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Detox emocional

Ayer coincidí con una asombrosa mujer llamada Silvia Olmedo.  Doctora en Psicología, autora de tres bestsellers, conferenciante y diva televisiva al otro lado del charco, además de lideresa en las redes, con dos millones de adeptos, Silvia  (madrileña, por cierto) vino a TVE a hablarnos de su último libro Detox emocional. (Temas de hoy). Más allá de que el libro sea estupendo –que lo es- lo cierto es que ella misma desprendía una energía tan positiva y  una luz tan radiante que las chicas de Amigas y Conocidas nos quedamos fascinadas. Me dio por pensar, tras despedirla, que en estos tiempos oscuros y de sospecha, donde casi todos nos parecen enemigos dispuestos a intoxicar nuestras vidas con envidias y odios, alguien tan luminoso merecía unas líneas, no solo por su libro, insisto, sino, sobre todo por esa actitud tan positiva ante la vida que le permite apartar de un manotazo a esos malvados cotidianos, que no te asesinan visiblemente, pero que te van matando las ganas de vivir. Pararse a pensar, siquiera un instante, en que existen fórmulas para establecer límites con los de alrededor, sin dañarlos nunca, pero sin permitir tampoco que nos dañen, es un regalo personal que pocas veces nos hacemos. Y, sin embargo cuánto más felices seríamos si estableciéramos unas normas de conducta para evitar que cada uno de los días que vivimos, absolutamente irrepetibles, pudieran ser arruinados por algunos de los que nos rodean. No se trata de aislarse, ni siquiera de parapetarse, pero sí de estar lo suficientemente alerta para no consentir que los tóxicos nos envenenen ni la vida ni los sueños. Y, también, de estar vigilantes para no convertirnos en tóxicos nosotros mismos…

La Razón

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