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Literatura en vivo

Los escritores, en general, somos bastante reacios a hablar de nuestras historias mientras se están “cociendo”. Cuando los cercanos nos preguntan solemos esquivar el asunto y cambiar de tercio en un pis pas, para preservar la magia de nuestros relatos y sobre todo para no ser presos de los que hemos contado sobre ellos, que puede cambiar de un día para otro.  Sin embargo, nada agrada más a los lectores  que escuchar un argumento de labios de su creador mientras se escribe o cuando ya se ha escrito. Compartir con esa la experiencia literaria más allá de la soledad de la  lectura donde él camina por los renglones escritos a su manera, sin la guía de quien los concibió supone casi un reto.  Está claro que leer a solas no tiene comparación. Pero leer con los escritores, en modo de tradición oral a veces, es decir, sin seguir las letras de los libros, sino solo atendiendo a sus cuentos, puede ser un incomparable  privilegio. Lo es cuando lo pilota Fernando Marías. Él no es solo un magnífico escritor sino, además, un hombre de su tiempo, de la era de Internet, que sabe que, casi todo, hasta las mejores historias ,se pierden con demasiada frecuencia en la inmensidad de la red. Por eso él se ha propuesto recogerlas junto con otros escritores y pasearlas por escenarios diversos. El último que se le ha ocurrido tiene nombre “Diodati se mueve: un fin de semana mágico”. ¿Les suena el nombre y el concepto? Verán hace ya doscientos años un grupo de escritores se reunieron para pasar un fin de semana. Hacía mal tiempo y casi no tenían más opción que la de contarse que, por otra parte, no parecía mala alternativa. De ese intercambio, amparados por el suspense de los encierros  emergieron historias increíbles que forman desde entonces parte de nuestro imaginario. Entre ellas, Frankenstein, de Mary Shelley que nació justo allí, junto al lago Lemán. Con el espíritu de aquel fin de semana, Marías, Espido Freire y otros cuantos escritores han diseñado un fin de semana único, del 24 al 26 de junio en un espacio que no será el de  Villa Diodati, sino el del del Valle de Iruelas. Allí, además de la naturaleza, la gastronomía e incluso el deporte, todo el protagonismo se lo llevará la literatura contada, impartida y compartida con los elegidos que consigan su plaza en esta aventura. No existen experiencias como esta. Es la primera. Pero no será la última. Si alguien quiere formar parte de ella, no tiene más que visitar la página diodatisemueve.com y empezar a soñar con fascinantes relatos a la luz de la luna.

La Gaceta de Salamanca

 

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