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Ni para tomar impulso…

El PP y Ciudadanos se han puesto de acuerdo en algo. Aleluya. Que hayan conseguido un pacto, el que sea, reaviva las esperanzas de que los políticos acepten que los ciudadanos no queremos volver a ir a votar, que ya hemos dicho lo que deseábamos decir y que lo que necesitamos es que sean capaces de trabajar juntos, por el bien común. Lo escribo como lo siento, pero sé que me repito como el gazpacho y que no sueno ya, ni convincente. Y no porque diga algo que no sea cierto, sino porque esta es la misma copla que se escucha en todas partes desde el 20 D y ellos, o sea, los políticos, siguen a su bola…Por eso un rayo de luz se celebra tanto.
 Les cuento que, en los mentideros de la villa de Madrid, ya sonaba el nombre de Ana Pastor desde hace tiempo; pero, a decir verdad, había quien la situaba incluso como repuesto del mismísimo Rajoy. Mujer de confianza, con expediente impoluto, que provoca consenso y sobre la que nadie tiene una queja…, mejor perfil imposible. Sin embargo, ahora ha quedado fuera de esa posibilidad que, por otra parte, solo contemplan los que se empeñan en querer negar  a Rajoy lo que legítimamente se ha ganado en las urnas. Otra cosa es que su permanencia facilite o no las cosas; pero lo cierto es que está donde está por derecho y si vuelve a presidir España será porque lo han decidido la mayor parte de los españoles que ha votado a un partido. Es cierto que la Ley electoral necesita con urgencia una revisión y que si las listas fueran abiertas y los votos valieran lo mismo las cosas podrían ser muy distintas; pero, al menos de momento, son como son. Y si queremos jugar esta partida, tenemos que saber cuáles son las fichas de las que disponemos.
Lo que está claro es que, con este panorama, el asunto no se presenta sencillo. Más que nada porque como Ana Pastor no hay muchas –ni muchos- en el PP convencional. O lo que es lo mismo, en el PP que ya ha gobernado. Ahí hay, ya lo saben, unas cuantas bajas por sospechas y otras tantas sombras que provocan el descrédito, cuando no el rechazo entre los políticos de los partidos emergentes. Especialmente en el naranja que quiere ser fiel a si mismo. Sin embargo, creo yo que en el PP, como en todos los partidos, hay gente con currículo impecable que podría salir a dar la cara; el problema (y sucede igual en los demás partidos) es que es muy difícil que los que están en primera línea, en cualquier puesto, den un paso atrás ni para tomar impulso.
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