Menu
Menu

Pokémon Go

Lo que nos faltaba. Después de la fiebre del móvil, los chats, las redes y el cambiar la formación de un libro, por la información tantas veces sin interés llegada a través de los teléfonos inteligentes aparece el Pokémon Go. ¿Qué no sabe usted lo que es? Pues está muerto o no existe, porque esta aplicación para cazar a esas figuras creadas hace décadas, a través del celular, es la sensación del verano. La magia de lo virtual consigue que los Picachus y demás animalitos extraños puedan aparecer en cualquier lugar, por insólito que resulte; y claro, la gente, adicta ya a esta actividad, se juega la vida al cruzar las calles sin mirar otra cosa que no sea su pantalla. La revolución es global, como lo son ahora todas, por obra y gracia de Internet. Así que Japón y Rusia se preparan ya para cuando llegue la aplicación, previendo regular su uso, queda prohibido entre musulmanes, y hasta lo aprovechan  en algunas Iglesias para evangelizar. Lo mejor de esta App es que consigue que los jóvenes adictos a las nuevas tecnologías se levanten del sofá y hasta socialicen fuera de casa y lo peor que provoca un estado de obsesión permanente, peligroso por las distracciones y también porque impide que los “enganchados” sean consciente de la cantidad de cosas maravillosas que existen fuera de los videojuegos, en esa realidad a la que prestan tan poca atención. No es que yo demonice las cacerías de Pokemons, los videojuegos, o las nuevas tecnologías; solo creo que en la vida tiene que caber todo –libros incluidos, por favor- y que la dependencia de los móviles y demás restringe seriamente las expectativas.

 

La Razón

Back to Blog

Comments

Deja un comentario

Back to Blog