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Diana madre

Ayer publiqué en La Razón la única entrevista que, hasta el momento, ha concedido Diana López-Pinel, madre de Diana Quer, desaparecida hace más de un mes. Durante estos días de búsqueda imparable -que continúan-, entre las investigaciones de la Judicial y los interrogatorios a todo hijo de vecino que pudiera haberse cruzado en el camino de la adolescente, han aparecido, sin venir a cuento, todas las penurias de un mal divorcio, el de los padres de Diana y su hermana Valeria, que ha hecho correr ríos de tinta. Durante semanas hemos ido conociendo datos y más datos de las interioridades de su relación que iban goteando en los periódicos por obra y gracia del padre de la familia, quien parecía mostrar un interés especial en dejar al pie de los caballos a su ex, demostrar lo peorcito de ella y, además, conseguir la custodia de su hija menor. Como suele suceder en estos casos, el que exhibe para dañar al otro, no mide que, en ese recorrido, alguien puede también fijarse en lo que no tenía interés en mostrar. Y así ha pasado, que aquí ha ido saliendo esto y aquello, pero sobre todo, asuntos muy feos que dejaban muy mal a una madre que no ha cejado ni un minuto de buscar a su hija, de sentir su perdida, de salvaguardar la esperanza y de mantener la dignidad…, y, al final, también alguna cosa más.  Durante muchos de esos días atroces, yo estuve hablando con Diana. Una amiga común me pidió que lo hiciera. Y yo quise estar a su lado, más allá del interés periodístico. La notaba cada vez más empequeñecida, según iban saliendo dimes y diretes en la prensa. Ella no quería invadir el territorio que pretendía salvaguardar para que se dedicara a la investigación de su hija. Pero tampoco quería, por sus hijas, que el nombre de su madre se arrastrara por ese suelo de tinta que todo lo mancha y que tan difícil es de lavar. Por eso le propuse que contara para callar. “Dilo todo, incluido que no dirás nada más” le sugerí. Y allá que me fui con mi grabadora a hablar con ella, con su hermano, con la pareja de su hermano, con su abogado…Diana no quiere hablar más de este asunto que no fue ella quien sacó a relucir. Solo quiere que su hija aparezca. Ojalá así sea. Ojalá que tras esta entrevista los padres acaben en tablas, el proceso de custodia se dirima como corresponde y, sobre todo, Diana aparezca por fin. Cuando lo haga –que espero en que, confiando en la fe que tiene su madre, así sea- el resto dejará de tener importancia y se quedará en los juzgados de donde nunca debió salir.

 

La Gaceta de Salamanca

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