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El hogar del monstruo

Ayer en el teatro descubrí el porqué de ese amor incomparable que  profesan Vanessa Montfort, Fernando Marías,  y José Sanchis Sinisterra  a los monstruos.  Ellos, los monstruos, son muy parecidos a todos nosotros, cuando nos sentimos diferentes y solos. En este planeta absurdo, donde se fabrican patrones a seguir y se castiga al que se sale de ellos, por descuido o porque no le queda otro remedio, se construyen monstruos cada día. Monstruos que sufren el dolor de estar al margen de todo y que pese a su ingenuidad e incluso bondad acaban volviéndose malos  para poder sobrevivir al horror de los otros, a su incomprensión y a su egoísmo. Ayer en el teatro María Guerrero recuperé mi capacidad de simpatizar con todos aquellos a los que la vida pone en un reguero de pólvora que les estalla en la cara, y los convierte en seres despreciables, sin serlo.. Y lo hice gracias a los textos inigualables de Fernando Marías,  José Sanchis Sinisterra y Vanessa Montfort y a las excelsas interpretaciones de sus respectivos monólogos de Enrique Sánchez Ramos, Jorge Usón y Ruth González. El primero interpretó “El espectro de la estación de Atocha”, de Marías, que sumió al patio de butacas en el remordimiento colectivo que provocan las guerras, las tantas muertes inútiles y las tantas personas buenas que matan en ellas por accidente,  y no lo pueden olvidar, ni tampoco seguir caminando con normalidad con ese peso; el segundo, a “La criatura o ¿sabe el pez lo que es el agua?” de Sanchis-Sinisterra, un texto glorioso, inigualable, dedicado a ese monstruo perdido creado por el Dr. Frankenstein, de Mary Shelley, tratando de conseguir su certificado de humanidad y aportando la prueba contundente de treinta y siete características comunes con él.  Y la tercera bordó el personaje oscuro de “La sirena negra”, de Vanessa Montfort, también directora de la obra, con una interpretación magistral y una voz prodigiosa que llenó de resonancias el canto de las sirenas más pérfidas, al final, seres abandonados, tal vez, por el propio destino, incluso en una alcantarilla.  Era uno de los dos programas que, durante este mes y hasta el 9 de octubre del próximo, se podrán ver en Madrid, en el mismo teatro, de esa única compañía teatral española llamada Hijos de Mary Shelley. Textos de grandes autores españoles que abordan con maestría esos mundos fantásticos que nos rodean. Adentrarse en “El hogar del monstruo” gracias a ellos, hace recobrar las ganas de comprender a los seres humanos y vivir una experiencia única.

La Gaceta de Salamanca

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