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“No hay alimentos prohibidos”

Dr. javier Román García, jefe de servicio de ls unidad Oncologica Médica del Hospital Ruber Internacional

 

¿Existe alguna dieta recomendada cuando se está en tratamiento contra el cáncer? 

En realidad lo más importante es que la dieta sea completa y equilibrada, rica en proteínas pero apetitosa para el paciente ya que en muchas ocasiones el apetito está disminuido y nuestros pacientes tienen dificultades para alimentarse adecuadamente.

 

 ¿Qué alimentos se recomiendan? 

Yo recomiendo a mis pacientes que, sin dejar de consumir frutas y verduras como fuente de vitaminas y minerales, prioricen las proteinas para mantener la masa muscular y la capacidad física. Solo en casos muy concretos hago especial hincapié en el consumo de grasas. Es fundamental consumir carne y pescado y como alimento muy proteico es muy bueno consumir claras de huevo de todas las maneras posibles. La leche, en ausencia de intolerancia a la lactosa, y a pesar de que se critica a menudo como alimento saludable en pacientes con cáncer, creo que es una fuente espléndida de proteinas y otros nutrientes esenciales.

 

 ¿Qué alimentos están prohibidos o poco recomendados?

No hay alimentos prohibidos. Mi recomendación es que el paciente se esfuerce en elegir lo que más le guste o le apetezca pero sin tabúes ni condicionamientos. No es bueno que se aumenten las dificultades para alimentarse a un paciente poco predispuesto a comer. Cuando nos jugamos la nutrición de un paciente con capacidad limitada para nutrirse las restricciones son un error. Dieta libre, alimentos variados y apetitosos pero para el criterio del paciente, no del cocinero. Pero al paciente hay que pedirle que ayude a elegir. Eso es clave.

 

 ¿Hay algún complemento alimenticio que esté indicado?

En los casos en los que la alimentación es insuficiente o hay datos de desnutrición los complementos son muy importantes. En este momento hay un gran desarrollo de estos complementos, con sabores variados, priorizando las proteínas o las calorías, con mayor o menor contenido en fibra, para diabéticos….etc. Hay que ayudar al paciente a elegir el complemento que más le conviene y en este sentido la oferta disponible es muy robusta.

 

 Y en cuando a las bebidas, ¿es necesario beber mucho liquido?

Es muy importante. Hay que beber entre dos y tres litros diarios. Pero en pequeñas cantidades y con frecuencia e intentando evitar que el paciente se llene de líquidos y pierda capacidad para comer y alimentarse. Beber mucho a lo largo del día pero poco a poco es la mejor receta. A veces, cuando la capacidad de ingerir líquidos y sólidos por parte  del paciente es pequeña le aconsejo que el líquido sea leche o complementos alimenticios en forma de batidos y así mejoramos la nutrición  mientras ingiere líquidos.

 

 ¿Y en cuanto a la frecuencia? ¿Se recomienda comer muchas veces al día?

Esa es otra de las cuestiones clave. Lo que importa es el saldo final. Lo que se ingiere en un día completo. Lo más racional es fraccionar mucho las comidas pero sin que pase mucho tiempo entre cada fracción. De eso modo el paciente con poco apetito no se enfrenta a un banquete tremendo en cada ocasión que es superior a sus fuerzas. Una pequeña cantidad se puede comer casi sin apetito y no sobrecarga el aparato digestivo. Se puede repetir sin fatigar al paciente y provocar la repulsa hacia los alimentos e incluso el vómito que en realidad es un paso atrás.

 

¿Es la misma dieta durante el tratamiento que cuando el tratamiento finaliza?

Claramente no. Durante los tratamientos hay que luchar con más frecuencia contra la inapetencia, “el mal cuerpo” incluso las naúseas y los vómitos. Cuando acaban los tratamientos la mayoría de los pacientes recuperan su normalidad y no se plantean la alimentación como un problema.

 

Pero después de un cáncer, ¿conviene comer de manera distinta?

El ideal es que la alimentación sea una parte importante de la vida que merece la pena cuidar antes , durante y después de una enfermedad oncológica. Si alguien ha tenido una experiencia oncológica y sobre todo de un tumor en el que la dieta puede tener una cierta influencia como los tumores digestivos, es más fácil concienciarse de que seleccionar una dieta saludable es una magnífica inversión. Frutas y vegetales abundantes, pocas grasas, proteinas de buenas calidad y poco o nada de alcohol es una buena receta.

 

En todo caso, ¿una buena dieta previene el cáncer?

Hay bastante evidencia de que el consumo bajo de calorías, grasas y alcohol ayuda  disminuir la obesidad y varios tipos de tumores. Las carnes rojas procesadas con importantes aditivos químicos deben ser claramente restringidas porque aumentan la incidencia de cáncer de colon. La conocida como dieta mediterránea con frutas y verduras abundantes, pobre en grasas de origen animal, con consumo preferente de pescado es una opción espléndida que puede disminuir el riesgo de contraer varios tipos de tumores. Y debo insistir en una clara restricción del consumo de alcohol por su conocida relación con la producción de ciertos tumores.

 

Suplemento de salud de La Razón

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