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En la renovación está la virtud

Estrenamos presidente del Gobierno en un escenario inquietante. Se han evitado las terceras elecciones, pero frente a un PP en minoría, apoyado con un Ciudadanos  que aún necesita encontrar su puesto se encuentra  un PSOE hecho añicos y un Podemos henchido de un odio antidemocrático, que augura cualquier cosa, menos serenidad. Eso es lo que se ve, solo con echar una ojeada al puzzle político. Sin mirar, siquiera, todas las demás piezas que pueden significar zozobra en una legislatura que no será sencilla. Los más expertos se estremecen pensando en si Mariano Rajoy será capaz de encontrar el camino para que el rests de los partidos le faciliten la gobernabilidad del país y le permitan aprobar las cuestiones básicas para sacarlo adelante, empezando por los presupuestos. Mientras desde todos los puntos del Hemiciclo se empiezan a estructurar toda suerte de estrategias, a nosotros, los ciudadanos de a pie, nos da por pensar en si todos esos políticos que durante casi un año se han insultado, vapuleado y despreciado serán capaces de tirar de su humildad y de sus buenos propósitos para evitar mirar cada uno de ellos por ellos mismos y los suyos, y tratarán de construir un destino común que favorezca a la mayoría.

En estas estamos, sin habernos recuperado aún de los episodios violentos y bochornosos a las puertas del Congreso,  con la amenaza de un Pedro Sánchez que se despidió de su escaño al borde del llanto, pero avisando, como los animales heridos, que atacará; con un Podemos al acecho, seguro de que su momento de la Gran Coalición está a punto de llegar y, sobre todo, temiendo un ejecutivo que recuerde demasiado al anterior y que no consiga borrar ese tufo a corrupción que el PP debe superar como sea y lo antes posible, para caminar hacia la confianza

A la espera del nuevo Gobierno de Rajoy, somos muchos los que juntamos las manos y miramos al cielo para pedirle al Dios que corresponda que ilumine al presidente y le haga saber que en la renovación está la virtud. Que necesitamos que la esperanza se refleje en rostros nuevos.

El horizonte no se ve en calma. Y precisamente por eso es imprescindible  que algo nos invite a la ilusión. Algo nuevo y distinto que nos haga pensar que los tiempos  por vivir también son nuevos y no más de lo mismo, pero en peores condiciones.

 

La Gaceta de Salamanca

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