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Las multitudes de Bimba

Eleonora Salvatore González, alias Bimba Bosé se ha ido. Después de luchar como una jabata, con la mejor voluntad y una sonrisa, ha perdido la batalla contra el cáncer. Por desgracia, es una historia que se repite cada día, incluso cuando ese cáncer es de mama y parece que está chupado superarlo. De eso nada. Hay quien no puede. Bimba no pudo y aun siendo divina, fuerte y espléndida. La enfermedad la invadió por dentro y no tuvo compasión de que tuviera dos niñas – ahora de 12 y cinco años- ni de que, por fin, hubiera encontrado el verdadero amor, al lado de Charlie,  su pareja, un modelo inglés que la hizo sonreír incluso en los momentos más duros. Bimba lloró mucho. Como se llora con el cáncer, cuando uno se encuentra a merced de una dolencia que se escapa de lo previsible. Pero intento vivir no solo con dignidad sino , sobre todo, haciendo felices a cuantos la rodeaban durante el duro proceso de plantarle cara a su suerte. Me cruce con ellas muchas veces en este tiempo de resignación beligerante. Y comprobé que ella no estaba enfadada con el mundo. Solo trataba de adaptarse a él, teniendo que responder mil y una veces a las preguntas de tantos periodistas ,que no podían evitar abordarla en cualquier lado y preguntarle cómo iba la cosa, cuando ella hubiera preferido hablar de cualquier otra. No sé si Bimba que ha muerto tan joven  vivió con tanta intensidad como parecía, pero quiero pensar que sí, que fue capaz de disfrutar al  máximo los años de vida que le tocó vivir, sacando partido a las innumerables capacidades de las que fue dejando constancia en cada nuevo reto: desfilar, cantar, diseñar pinchar discos… Le habrán quedado muchas por hacer, pero dejó su impronta en todas las que hizo. Fue una mujer distinta y no solo por su físico andrógino y alternativo, ni tampoco por pertenecer a la curiosa saga de los Dominguín-Bosé, sino, más que nada, por diseñarse a sí misma como quería y compartir la vida con quien quiso hacerlo. Somos muchos los que la echaremos de menos. Como mujer, como amiga, como icono… Pero supongo que quien más impactado se encuentra en estos momentos es el casi hermano de voluntad de la musa, el diseñador David Delfín, tan unido a ella que hasta llegaron a compartir enfermedad. El sigue luchando. Y seguro que ahora ella, desde donde esté, será su cómplice y su guía. Se ha ido Bimba, pero permanecerá su recuerdo de mujer que, como diría Walt Whitman “contenía multitudes”. Que revoluciones el cielo, querida. Seguro que lo harás.

 

La Gaceta de Salamanca

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