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Mujeres sin hombre

2017 ha comenzado lleno de esperanza para tantos que pensaron –entre los que me encuentro-, que 2016 había sido un año de pocas gracias. Sin embargo, en medio de tanta alegría por el cambio, de nuevo, como si fuera inevitable la crónica de una muerte anunciada, hemos conocido el asesinato de una mujer.

En esta ocasión, de cuarenta años, con formación e independencia económica. O lo que es lo mismo, con menos papeletas para acabar a manos de una pareja/ex pareja o lo que fuere, de esas que, ya lo sabemos,  jamás amaron, sino todo lo contrario. Violencia de género, de sexo, machista, como les dé a ustedes la gana llamarlo. Violencia contra las mujeres, por ser mujeres, que ejercen los hombres poco hombres. Esos que presumen justo de lo contrario, para que no se les vea la carencia de hombría de bien. No señalaré el nombre de primera muerta de este año, porque es un nombre de un día, que mañana olvidaremos; pero en realidad, me gustaría contar su historia, saber qué flores le gustaban, cuál eran sus sueños y que le gustaba comer y beber. Descubrir el color de sus ojos o la manera que tenía de achinarlos cuando sonreía. Volverla persona tras las cifras, las estadísticas, o su propio nombre que a tantos no les dirá nada. Quizás así, sintiendo que es una mujer que podría haber sido amiga, hermana, madre, esposa, compañera, sentiríamos su pérdida de otra manera y no diríamos eso de “qué horror, una más”. Y  nos dolería tanto su desaparición como a sus familiares, allegados o vecinos. Y es probable, además, que nos planteáramos –esas cosas solo se suelen hacer cuando tocan cerca- que es abominable que esto siga sucediendo entre nosotros y que no seamos capaces de evitarlo. De frenar los miles de malos tratos que conocemos y de todos aquellos de los que no llegamos a tener constancia, porque ni  siquiera se denuncian.

2017 ha comenzado lleno de esperanza. A decir verdad, como empiezan todos los años. Pero ya que la realidad nos ha dado este zarpazo, nada como que entre los buenos propósitos apuntemos uno a cumplir destacado entre los demás: luchar contra esa violencia terrorífica que cada año nos hace abochornamos cuando contamos las víctimas  que nos deja: todas esas mujeres que ya nos hemos acostumbrado a que formen parte de nuestra vida, sin cara, sin ojos, sin sueños, sin nombre…

La Gaceta de Salamanca

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