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“Nunca he sido una mujer de ‘matar’ por una exclusiva”

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Por José Izquierdo para Diario de Sevilla

-A menos de cinco centímetros no se respeta el espacio vital…

-A menos de cinco centímetros es donde puede pasar casi cualquier cosa. Es donde se corren más riesgos y donde se conoce a las personas y se entera uno de las cosas.

-Comienza su novela con una mudanza. ¿Cuántas veces se ha mudado?

-Físicamente, unas cuantas, y metafóricamente, también. Creo que las mudanzas obligan a hacer un balance de la propia vida, a deshacerte de parte de ella. Y hay veces que te persiguen los recuerdos. Es lo que le pasa a Tony Roures, el detective de mi novela, que además es corresponsal de guerra.

-Ha pasado de contarnos sus inseguridades en su anterior libro a una novela negra. Vaya cambio…

-Estaba escribiendo la novela negra antes de empezar con Haz lo que temas. Compatibilizarlo me vino bien para afrontar los miedos de escribir de determinadas parcelas, como adentrarme en el mundo del sexo. He aprendido a convivir con mis inseguridades y a atreverme a casi todo.

-Ha dejado atrás el pudor…

-Cuando uno escribe ficción, no lo hace de nada personal. Pero de alguna manera sí te liberas del pudor. Y es necesario. Por eso hay muchas mujeres que no se atreven a escribir este tipo de novelas.

-Pero no es 50 sombras de Grey.

-No. Para empezar, 50 sombras de Grey me pareció un libro muy mal escrito y muy tonto. Me encantaría que mi novela tuviera ese enorme éxito, pero para mí es un cuento de la Cenicienta que narra que cómo se va a casar con su príncipe y éste le puede hacer lo que le dé la gana, le guste a ella o no. A mí ese concepto no me gusta. Aparte, el libro me aburrió muchísimo. Empecé a leerlo y lo tuve que dejar.

-Sus descripciones tienen un tono muy masculino.

-Eso me han dicho. En Valladolid, el otro día me dijeron que me había comido dos tíos y los había vomitado… Y dije: “Caray, esto sí que es impactante”.

-Se necesita disciplina para escribir una novela negra.

-Sin duda. Pero soy una persona muy disciplinada. Llevo escritos 13 libros, entre ellos, varios de ficción, y siempre que estoy escribiendo me pongo un horario muy estricto. Cuando estoy escribiendo ficción necesito estar al menos cinco horas, porque si no, no fluye el verbo.

-¿De dónde saca el tiempo?

-[Risas] Eso dicen en mi casa. Igual me echan.

-¿Qué partido político tiene argumentos para hacer una novela negra?

-Cualquiera. Porque en todas partes cuecen habas. Porque en definitiva ésta es una novela de engaños, en la que nadie dice toda la verdad y en los partidos políticos nadie dice toda la verdad.

-¿Nos están aburriendo?

-Se aburren hasta de ellos mismos. Pero el problema es el descreimiento. En los partidos vale más la lucha por el poder que la vocación de servicio.

-Hay poco debate político.

-El debate parece que está más en lo que le sucede a los protagonistas de los partidos que en la propia política. Se miran demasiado el ombligo. Estoy harta. Ahora, cuando van los políticos a los programas, tenemos que saber cómo hacen el gazpacho, cómo bailan o saltan a la comba… Me tengo que enterar de quiénes son sus novias. Y lo que no sé es qué narices van a hacer de verdad.

-¿Entrevistaría a Melania o a Donald Trump?

-A Donald Trump, por su puesto. El perfil de Melania me resulta familiar. Hay muchas más por el mundo. Donald Trump también me resulta familiar con respecto a algunas de sus ideas dictatoriales, pero creo que a los malos hay que tenerlos cerca para hablar con ellos y saber adónde van. Y cuando digo malos es porque a mí la figura de Donald Trump me tiene completamente aterrada. Desde que ha llegado al poder ha puesto el mundo patas arriba. Eso me provoca una enorme inquietud.

-¿Urdangarín o la infanta Cristina?

-¿Tengo que elegir? Entrevistaría a los dos. Me enteraría de muchas más cosas.

-Participa en TVE en una tertulia femenina. ¿Es necesario este formato?

-Es un formato muy divertido. Hace 20 años, en Onda Cero tenía una tertulia femenina con cuota masculina. Cuando nos juntamos la mujeres, por cuestiones ancestrales, hablamos más y contamos más las cosas. Y hablamos más de sentimientos, algo que a los hombres les cuesta mucho. Me parece bien y está funcionando.

-Su libro es una denuncia contra la trata de niñas, la violencia machista…

-La novela negra denuncia de una forma mucho más contundente. No nos dice quiénes son los buenos y quienes los malos. Aquí todos somos buenos y malos. Nos tiramos de los pelos cuando vemos las imágenes de la guerra o cuando se habla en programas de la trata de mujeres y niñas, y después miramos para otro lado. Nosotros también somos cómplices.

-¿Echa de menos la primera línea?

-Todo lo que hago en mi vida es primera línea. Quizás por eso disfrute más. No me parece que un trabajo sea más importante que otro. Tengo cuatro colaboraciones a la semana en prensa, un programa de radio y otro de televisión. Estoy en contacto con la actualidad.

-¿Qué prefiere una exclusiva o un premio literario?

-Nunca he sido una mujer de matar por una exclusiva. A mí me gusta contar las historias. No muero por las exclusivas, muero por contar el día a día de las cosas, incluso las más pequeñas. Mies van der Rohe decía que Dios está en los pequeños detalles. Si tengo que elegir, casi que prefiero un premio literario. Yo desde pequeñita lo que quería ser es escritora. Disfruto mucho escribiendo.

-¿Y el periodismo?

-A mí me convencieron de que tenía capacidad para comunicar y hacer periodismo. Luego se te mete en las venas y ya no sale.

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